Es un referente. Y si no lo es debe de serlo. Es un modelo de gestión. Da gusto ver verano tras verano como Osasuna prepara sus armas para batirse en combate con bestias que le sacan tres cabezas. Para batirse en combate y hacer cosas grandes. Que si una final de Copa en la 04/05, que si un cuarto puesto en la 05/06, que si unas semifinales de UEFA en la 06/07. Da gusto ver a este club organizarse, demostrar año tras año que en Pamplona el todo importa mucho más que las partes, que lo que prima es el conjunto. Con Osasuna hay que quitarse el sombrero, sobre todo con su presidente Patxi Izco, que no para de dar vueltas de tuerca a su brillante labor.
Pues sí. El año pasado la entidad navarra demostró que había vida después de Javier Aguirre. Supo hacerse un equipo bastante apañado sin rascarse el bolsillo. Fichando a un iraní que no conocía nadie, Nekounam (qué jugadorazo), consiguiendo cesiones interesantes y jugándosela en el banco con un novel como Ziganda, que vaya si respondió. Otra campaña más hizo cosas importantes, luchando hasta el final por un billete para la final de Glasgow.
En este verano de nuevo a Osasuna le han metido mano. Raúl García, Cuellar y David López han dicho bye, bye, dejando más de 20 millones de euros en caja. También se fueron Soldado y Valdo. En resumen piezas claves del equipo.
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No es un equipo que me guste mucho pero tiene su mérito. Y eso sí, la gestión del club es digna de alabanza.