Ha tardado la friolera de 50 días en dictar sentencia, pero lo ha hecho. El Comité de Competición de la Federación Española ha castigado la secuencia entre José Mourinho y Tito Vilanova con 600 euros de multa para cada uno y lo más aberrante, con dos partidos de sanción para el portugués, autor del dedazo, y uno para el ayudante de Guardiola, por rebotarse. Lo mejor de todo es que deberán cumplir sus partidos de suspensión no en Liga ni en Copa, no. ¡En la Supercopa de España! Esto es, que si el Barcelona o el Real Madrid ganan alguno de los trofeos nacionales y tuviesen que disputar el torneo veraniego, lo harían sin los protagonistas de imagen que ilustra el post. Durísimo mazazo.
Suena a paripé que se haya tardado casi dos meses en resolver un tema tan obvio y que tanta polvareda ha levantado. Curiosamente, horas antes, en un deporte como el rugby, y porque un jugador hizo el mismo gesto que Mourinho a otro, le han caído 15 semanas de suspensión (tanto en su club, como con su selección como en cualquier competición relacionada). Y no han tardado 50 días, no. Les han bastado un par. No digo que al entrenador del Real Madrid le debería haber caído tal friolera de encuentros, pero encontrar el término medio, en ocasiones, viene bien. Porque según Álfredo Florez, el único juez del antedicho organismo, sale más caro (3.000 euros quisieron encasquetarle a Callejón) homenajear a un futbolista (Puerta), que meter el dedo en el ojo a un segundo entrenador. Vilanova, por provocador, aunque no se sepa realmente de qué, cumplirá la mitad del castigo de su agresor por el mero hecho de responder.
Se deja entender, casi de manera impune, que todo vale en nuestro fútbol. Si no lo ve el árbitro, y por tanto, no consta en acta, es casi imposible que el Comité actúe de oficio. Para muestra, los recientes cánticos en Calderón. No hay peor ciego que el que no quiere ver ni peor sordo que el que no quiere escuchar. Y así nos va. En la Federación se visten por arriba, con una venda en los ojos, y unos tapones en los oídos. Ni Comité, ni competición. El único ejemplo que están dando al mundo es el que no hay que seguir. Un tema que debería haberse resuelto con la mayor brevedad se ha dilatado en el tiempo para prácticamente nada. 600 míseros euros (para quienes han recibido la multa) y 190 para el Real Madrid y 90 para el Barcelona. Y tan panchos. Y quita, que los clubes aún pueden recurrir. Ridículo.
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