George Bush popularizó el término “eje del mal” para definir a Irak, Irán y Corea del Norte, incluyendo más tarde a Libia, Siria y Cuba, dentro del habitual lenguaje maniqueista del anterior presidente de los Estados Unidos. Con Obama en la presidencia y el consecuente cambio -cuanto menos estilístico – en la forma de entender las relaciones con estos paises, Irán y Corea del Norte siguen siendo sin embargo noticia por sus conflictos políticos y también por sus asuntos futbolísticos, tan a menudo relacionados, Y es que algo se mueve en el eje del mal, aunque sea el movimiento rotativo de un balón de fútbol.
Las noticias que vienen en los últimos días desde Irán, sobre el sospechoso resultado electoral que mantiene en el poder al fundamentalista Mahmoud Ahmadinejad y las consecuentes protestas y disturbios en el país, han llegado también al mundo del fútbol. En el partido que enfrentaba a la selección iraní frente a Corea del Sur en Seúl, algunos jugadores lucieron una muñequera verde. Un gesto simple, anecdótico en otro contexto, si no fuera porque es una clara muestra de apoyo y solidaridad al partido opositor de corte aperturista liderado por Hossain Mousavi.
Además de los osasunistas Masoud y Nekounam, lucía también la muñequera Mehdi Mahdavikia, cuya participación en la protesta es especialmente significativa: capitán del equipo y todo un ídolo deportivo en su país, ha sido usado a menudo de forma propagandística por el régimen, como cuando gracias a un gol de Mahdavikia Irán fue capaz de vencer a Estados Unidos en la fase final del Mundial de Francia de 1998, circunstancia aprovechada por el regimen de Teherán para atacar a su enemigo americano.
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