De entre los muchos recuerdos que conservo de la memorable Eurocopa de 2008 (qué nostalgia y qué ganas de que llegue ya el Mundial), me vienen a la memoria el momento protagonizado por Alexander Frei, el delantero suizo del Basilea. Fue en el partido inaugural entre Suiza y la República Checa, definido entonces por un amigo mío como “un partido entre Oliver y Benji: Suiza jugó con Frei y diez más y República Checa con Cech y diez más”.
En efecto, el delantero Frei parecía ser el jugador más talentoso de los suyos, hasta que se lesionó y las imágenes suyas saliendo del campo llorando (hacia el minuto 2:40 del vídeo que encabeza el post) fueron de las más emotivas y tristes de la Eurocopa.
El bueno de Frei no pudo disputar ni un partido más en aquella competición y ahora su presencia peligra también para el Mundial de Sudáfrica, ya que el delantero se rompió el brazo el pasado sábado, en el encuentro de Liga que lo enfrentaba al Aarau.
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