Desde luego, repasando las hemerotecas serían incontables los jugadores que se vendieron como cracks tras su fichaje por algún equipo de la liga española y que luego demostrarían muy poco sobre el campo. Hoy, repasando en esta sección la hemeroteca del Mundo Deportivo, recordaremos uno de los casos más paradigmáticos de este fenómeno: el célebre Romerito.
Julio César Romero, “Romerito” llegó al Barça en Abril de 1989, con un equipo en horas bajas y con un Real Madrid como líder intratable, pero aún a tiro. Con este panorama, con Bakero lesionado y a sólo dos días del partido ante el Real Madrid en el Camp Nou, Núñez y Cruyff sorprendían con este jugador paraguayo de 30 años del que en realidad pocos habían oído hablar, cuando habían sonado para el Barça otros nombres algo más ilustres como Enzo Francescoli o Brian Laudrup. Por contra para hacerse con los servicios del paraguayo, cedido del Fluminense, el Barça tuvo que pugnar con el Real Oviedo y el Internacional de Porto Alegre. Sin embargo desde el primer momento se empezaron a alabar sus cualidades técnicas y su capacidad rematadora, en medio del mayor optimismo por una y otra parte, nada más se conoció la noticia de su fichaje.
Los primeros días de Romerito en Barcelona se sucedieron en la prensa deportiva como es habitual cuando viene un fichaje, y es lo que yo llamo el “efecto Teo”, recordando aquellos libros protagonizados por este personaje que siempre se titulaban “Teo y sus amigos”, “Teo en la granja”, “Teo en la escuela” y similares. Bueno, pues durante esos primeros días vemos “Romerito feliz por su fichaje”, “Romerito Superstar”...y “Romerito enyesado”, aunque eso lo veremos más tarde.
De momento por delante tenía el partido ante el Real Madrid donde sería titular. Pero en un mal partido, el resultado final fue de empate a cero y aunque en la crónica de Andrés Astruells se mencionaba algún detalle técnico del paraguayo y su puntuación no fue tan mala como los de otros, ya un mal comienzo. Por cierto, desconocía que otro cronista habitual de los partidos del Barça para el Mundo Deportivo era Tomás Guasch. ¿Esfuerzo de imparcialidad impensable hoy o desconocimiento de sus colores?
Después de un partido de UEFA y una eliminatoria de Copa ante el Atlético que no pudo jugar y que se saldó con goleada madrileña, Romerito volvió al equipo en otro empate a cero, esta vez en La Romareda ante el Zaragoza. Pero lo peor para el jugador llegaría en la siguiente jornada: ante el Valladolid entrenado por Cantatore, que antes del partido había tenido unas palabras de elogio para nuestro hombre, el delantero sufrió una rotura de ligamentos que lo tuvo apartado del equipo durante las siguientes dos semanas, he aquí nuestro Romerito enyesado.
Con la baja de Romerito el Barça mejoró sus resultados aunque sufrió otra inesperada derrota ante el Murcia, pero en general había mejoría y se marcaban goles, lo que le empezó a valer al paraguayo la leyenda de que cuando éste jugaba el Barça no tenía gol. Por ello incluso se hicieron eco de la noticia de que el Barça había marcado “¡con Romerito en el campo!” en el empate 1-1 ante el Sevilla en el Pizjuán.
Para entonces ya se había empezado a planificar la próxima temporada con la trascendental llegada de Ronald Koeman y Michael Laudrup, mientras el carismático Lineker iba haciendo las maletas al igual que Romerito. En el último partido de liga ante el Málaga, el público despidió con cariño al ariete inglés, pero sorprendentemente, el que en aquel partido marcó su único gol en seis encuentros fue…Romerito.
Tras este borrón en una carrera exitosa por Sudamérica, Romerito volvió allí tdonde acabó su carrera. Después se ha dedicado entre otras cosas a la política como miembro del Partido Colorado de su país e incluso ha echo alguna actuación como cantante rock. Por lo visto su leyenda de mal futbolista es mayor que la realidad, si hacemos caso a la buena prensa que tenía antes de su llegada a Barcelona, y no sólo por el típico efecto burbuja, sino por diferentes premios y menciones que atesoraba en su región. Simplemente llegó en el peor momento al lugar inadecuado, y de carácter cándido y con nombre de inocente, se convirtió en la diana favorita para ilustrar una temporada azulgrana prácticamente para olvidar.



Comentarios
Yo es que era pequeñito y no me acuerdo. Mis primeros recuerdos futbolísticos son de las ligas que el Madrid perdió en Tenerife. Por eso me hice del Madrid, porque era el segundón. Siempre fui con los segundones.
Este era un crack,pero de fogosidad solo,no se si en su estancia en barcelona marco un par de goles o tres,desde luego no muchos mas. Son bonitos estos posts en que se recuerdan otras epocas,gracias Santi. Un saludo.
Guasch comentando partidos del Barça debía ser la bomba. ¿Hablaría de los cacómetros en Madrid?
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