
Hoy comenzamos una nueva columna en Notas de Fútbol. Cada semana, os contaremos lo mejor de los partidos que juegue el Hogar 70, un joven y modesto equipo de la tercera regional madrileña, con aspiraciones imposibles pero hazañas meritorias, donde se practica el otro fútbol. Sin fama, dinero ni lujos. Sólo un balón corriendo cada domingo en campos escondidos, por el mero hecho de jugar.
Desde aquí intentaremos comentar todo lo que rodea a los encuentros de este tipo, que seguro que muchos conoceréis de vuestros intentos, como el mío, de jugar bien a esto del fútbol. Por supuesto, estos relatos no dejan de ser una pizarra donde cada uno pueda escribir su propia experiencia al respecto.
Llegaba el equipo a la jornada 12 con la moral tocada y las rodillas heladas. Los dos grados bajo cero que marcaba el coche, más las diferentes bajas por sanción (aún se recuerda el puñetazo de Fran), lesión y motivos laborales, hacían que la convocatoria sólo constara de 13 jugadores. 11 afortunados titulares, uno lesionado en el muslo y otro saliendo de un proceso febril. Es importante comentar que la plantilla está compuesta de 20 futbolistas, y que a principio de temporada no se añadieron más porque la gente consideraba que “íbamos a ser demasiados”. Menos mal. El director deportivo, como es lógico, ya ha sido despedido.
Las diferencias existentes sobre el modo de plantear los entrenamientos y el desastre de la última jornada, donde nos remontaron un 2-0 en cinco minutos, ayudaban a que el ambiente se acercara más al del Real Madrid. Algo de galácticos tenemos, al menos. El sitio, situado en el Parque de las Cruces, en Aluche, apuntaba maneras. Según caminábamos, observábamos bonitos campos de césped artificial, con porterías nuevas y rallas perfectamente señaladas. Las gradas impolutas y los focos en perfecto estado hacían presagiar que era de nueva construcción, y que íbamos a disfrutar.
Ilusos de nosotros. Al lado de esos relucientes campos, estaba el nuestro. De tierra, con desniveles de 20 centímetros, charcos inmensos, dimensiones totalmente desequilibradas y dunas letales para los tobillos. Un lujo, vamos. Los vestuarios iban acorde con el terreno: Duchas inservibles, olor indescriptible y un suelo que ha conseguido que nadie pise descalzo.
Todo cumplía los requisitos de un partido de tercera regional. Algo muy diferente a lo que vemos por televisión, pero con semejanzas que justifican la existencia de la esencia del fútbol, sin importar nada más. Con terrenos que tienen una alcantarilla en el centro del campo, jugadores bajo los efectos del alcohol y el insomnio, el pelotazo como arma más peligrosa y la actitud de pegar primero y preguntar después como ley en cualquier lance del juego. Además, la emoción del resultado, la alegría por ganar, la rabia por perder y las continuas reprimendas al árbitro, tanto de jugadores como de afición, acercan un poco más a estos partidos con los que juegan Kaká, Ronaldo y compañía.
El míster comienza la charla. Con una alineación sin sorpresas, el aliciente estaba en las ya famosas estadísticas que nos otorga antes de cada partido. “No han perdido nunca en su campo. Van terceros. Les hacen pocos goles y meten bastantes”. Incitación a la heroica. Otras veces nos ha comentado cosas como “van últimos. No deben crearnos ningún problema. Llevan 20 goles encajados en tres partidos”. Resultado final: empate a dos, y sufriendo. Las estadísticas nunca fallan.
Al descanso, el marcador ficticio señalaba empate a uno, reflejando la igualdad entre ambos conjuntos, la lucha encarnizada por coger la pelota, la incapacidad máxima para dársela al compañero de tu color y la desesperación de los aficionados que observaban en las gradas. No faltan los errores arbitrales, por supuesto. Sin ellos, el partido no debería tener validez.
Al final, el Hogar 70 ha vencido por 1-4, con golazo final de Álvaro, alias “Usain Bolt”. El gran trabajo del entramado defensivo y la eficacia de cara a portería nos dan los tres puntos y la felicitación del presidente. El campo del Piqueñas, imbatido hasta hoy, ha visto cuatro goles encajados, sufriendo la primera derrota de la temporada. Por nuestra parte, hemos conseguido un aumento de moral muy importante: el próximo partido nos visita el líder.


Comentarios
Me conozco esos campos de barro, esos vestuarios sin agua caliente, esas gradas vacias y ese futbol rural. Pero cuando pita el inicio ese arbitro viejo y con más resaca que yo, no tengo nada que envdiar a ningun futbolista profesional.
El lunes a las 6:30 cuando suena el desertador es otra cosa…
Me conozco esos campos de barro, esos vestuarios sin agua caliente, esas gradas vacias y ese futbol rural. Pero cuando pita el inicio ese arbitro viejo y con más resaca que yo, no tengo nada que envdiar a ningun futbolista profesional.
El lunes a las 6:30 cuando suena el desertador es otra cosa…
Mucha suerte con esta nueva sección. La vais a necesitar, porque dudo mucho que le interese a alguien.
Je je, que gran artículo, sobre todo porque vivo justo al lado de ese campo que detallas, la verdad es que es bastante cochambroso, pero he presenciado partidos que tenían, por lo menos la misma intensidad y emoción, que un Madrid- Barca.
Incluso, aunque parezca mentira, ahí se jugaba, no hace muchos años, un magnífico maratón de futbol sala sobre tierra(de esos que se juega las 24 horas, con un premio económico bastante generoso), en el que he visto a jugadores de primera o segunda división, como Jesús Enrique Velasco o Fede Bahón (Leganés) batiéndose el cobre, e incluso pasar apuros contra equipos de amigos.
Enorme la crónica. Donde esté un buen partido que se quite el FUTBOL.
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