La guerra que empezó con una patada de Boban

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Zvonimir Boban
El próximo 13 de mayo se cumplen diecisiete años de lo que fue, para muchos croatas, el inicio de su guerra de independencia de Yugoslavia. No fue mediante un pronunciamiento militar, ni con la declaración de independencia del mes posterior: fue en un partido entre el Dinamo de Zagreb y el Estrella Roja. Las imágenes de los incidentes que allí se produjeron dieron la vuelta al mundo, especialmente la patada que Zvonimir Boban propinó a un policía yugoslavo sobre el terreno de juego.

El 13 de mayo de 1990 se enfrentaban los dos grandes equipos de Croacia y Serbia respectivamente, que en aquel momento luchaban por la liga yogoslava. 3000 aficionados serbios viajaron hasta Zagreb liderados por el que luego sería tristemente famoso Arkan, un señor de la guerra de los Balcanes y que fue perseguido por criminal de guerra y finalmente asesinado en el 2000. En plena crispación política tras la elección del independentista Tudjman como presidente de Croacia, las hinchadas radicales de ambos equipos- los Bad Blue Boys del Dínamo y los Delije (tipos duros) del Estrella Roja, se enzarzaron primero en un intercambio de cánticos y después en toda una batalla campal, con los Delije destrozando asientos del estadio y lanzándolos contra los Bad Blue Boys.

La policía, en principio pasiva y titubeante, tuvo que intervenir cuando la situación ya era insostenible ya que los aficionados habían atravesado la barrera que los separaba y estaban luchando con cuchillos, con resultado de cientos de heridos durante una batalla que duró 70 minutos. Fueron llegando refuerzos policiales que intervinieron en las gradas y también sobre el césped del estadio. Los jugadores del Estrella Roja se habían retirado del campo, pero algunos del Dínamo permanecían, y entre ellos un joven Zvonimir Boban.

El diez de los azules, tras ver como uno de los policías- en aquel momento, controlada claramente por los serbios- cargó contra un aficionado croata, se lanzó hacia él y le propinó una de las patadas más famosas de la historia del fútbol, antes de que Cantona hiciera de las suyas en Inglaterra. Las consecuencias para él fueron seis meses de suspensión y cargos criminales, transformándose en un símbolo de la tensión que se acumulaba en los Balcanes y en un héroe para los croatas.

La guerra terminó con la independecia de Croacia y de otras repúblicas de la antigua yugoslavia. Boban destacaría en el Milan donde conseguiría todos los trofeos a los que puede aspirar un jugador europeo. Fue siempre titular indiscutible con su selección, que alcanzó su más notorio éxito alcanzando el tercer puesto en el Mundial de Francia del 98. Boban se retiró y sigue siendo uno de los mitos del nacionalismo croata. Pero por desgracia las heridas de la guerra siguen abiertas en los Balcanes.


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