Abran las ventanas

Santi Plaza 30 de mayo de 2007 2 comentarios

Balón con símbolo de euroBasta que se llegue al final del campeonato liguero para que afloren con más fuerza que nunca los viejos males del fútbol español y aparezcan además nuevas y preocupantes amenazas. El asunto de los famosos maletines, la supuesta teoría de la conspiración para el descenso del Betis, la actitud de los árbitros, las quejas por el calendario Made in Spain, son historias con sabor amargo y el indudable olor a chamusquina que destilan los asuntos por aquí cuando hay importantes sumas de dinero por medio.

Es hora de actuar contundentemente. En este país estamos acostumbrados a mirar a otro lado cuando una cosa no va bien, en especial cuando hablamos de un caso de corrupción. Mientras en la mayoría de localidades salpicadas por los casos de malversación o corrupción urbanística muchos dirigentes han salido reforzados en las elecciones municipales, parece que en el mundo del fútbol también nos gusta pensar que esto no es Italia, que nuestros clubes de fútbol no pueden estar metidos en nada sucio…o bien aceptar que los casos de corrupción existen, son inevitables con tanto dinero por medio y es el precio que hay que pagar por la mediatización del deporte. Ambas posturas deben ser desterradas de una vez por todas.

No hay que ser ingenuo. La corrupción en el fútbol, existe. Hablamos de un jugoso negocio de miles de millones, que tiene detrás además intereses políticos trasnacionales y, por supuesto económicos. Un título de Liga, una clasificación para la Champions o un ascenso representan una inyección económica, un nuevo pastel del que pocos quieren renunciar a llevarse su parte. Un negocio con intereses a veces legítimos y otras veces oscuros, de los que ni siquiera países como Alemania se han visto exentos.

En este contexto, los maletines son una práctica peligrosa. Muy peligrosa. Me quedo atónito cuando leo u oigo opiniones favorables o tolerantes a las primas a terceros, siempre que sean por ganar. Nadie pensó que lo que seguramente empezó como una práctica puntual realizada por los equipos con más poder económico, se transformaría en casi un negocio bilateral y un clásico de los finales de temporada. Hemos escuchado voces que alertan que esos inocentes “terceros” ya están reclamando las primas como un imperativo que da la vuelta al asunto: si no se les paga una prima por ganar, se dejarán perder.

Al margen las opiniones está la ley: las primas a terceros son una práctica ilegal. ¿Por qué si se conocen casos no se investigan y se sancionan? Cuanto antes se actúe, mejor. Si no, algún día saldrá a flote un escándalo de proporciones mayúsculas que dejaría lo sucedido en Italia como una mera anécdota. Una peligrosa tendencia: el negocio de las apuestas, hasta hace muy poco todo un mundo desconocido en España, se ha consolidado, sigue creciendo y, lo que es lo peor, se mueve en un vacío legal, fuera de control. ¿Alguien pone la mano en el fuego de que no puede generar algún amaño de partido?

Capítulo aparte merece todo lo que se ha montado entorno al complot contra el Betis. Creo que, ante la desesperación de ver cerca el descenso, se ha exagerado todo el asunto. Pero hay una realidad: los árbitros, además de haber demostrado un pésimo nivel, están lejos de ser un modelo de independencia. Se mueven en torno a un cúmulo de asociaciones, reuniones secretas, listas ocultas y relaciones de intereses…en definitiva: no hay transparencia, principal señal de que algo no va bien.

A quien le toque, que abra ya las ventanas y haga ya una limpieza, por favor. No nos quiten también la ilusión por el deporte.

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