
El Espanyol ya no sabe a lo que acogerse. La amarga derrota ante el Sevilla en Montjuïc le sentencia como colista en solitario de Primera División y acumulando la friolera cifra de catorce jornadas sin conocer la victoria. Y a simple vista, lo peor está por llegar. El sábado toca visitar el Camp Nou, y Real Madrid y Villarreal están a la vuelta de la esquina. Y todo esto, con la recuperación de los dos hombres clave del equipo: Iván de la Peña y Raúl Tamudo. ¿Qué ficha le falta por mover al Espanyol?
Es la impotencia lo que parece sobrevolar por Montjuïc. La que debiera ser una temporada dulce para intentar colocar al conjunto blanquiazul en una buena posición para disfurtar el próximo año del nuevo estadio, se está convirtiendo en una auténtica pesadilla. Son éstas las piezas de las que dispone el Espanyol para darle la vuelta a la situación, aquellos que anoche se dejaron realmente la piel en el césped pero a los que la suerte parece darles la espalda. Quizás fue uno de los mejores encuentros de los pericos esta temporada, pero ni así parece salirle bien las cosas a un equipo a la deriva.
Son pocas las soluciones que se pueden plantear para que el Espanyol comience a tomar aire. Es un caso similar al de Osasuna, que comenzó el campeonato nacional con muchas dudas, lesiones y una nula capacidad de marcar que le condenó al fondo de la tabla. En este caso, parece que se ha notado el cambio de entrenador y la dinámica de los navarros es totalmente diferente, consiguiendo salir poco a poco de la quema.
Precisamente en esta línea debería circular el Espanyol. Darle tiempo a Mauricio Pochettino, no como se hizo con Mané. La plantilla debe ir tomando confianza partido a partido y esperar a que la suerte les vuelva a sonreír, que a menudo la obviamos pero es un elemento indispensable en el fútbol. No cuenta el Espanyol con la peor plantilla de la Liga como podría indicar su posición, y aunque sufrirá hasta la última jornada debe creer en que la salvación es posible. Ya lo ha dicho Pochettino: “que nadie nos dé por muertos”. Pues eso, a seguir trabajando.
En NdF | El fantasma del descenso acecha al Espanyol
Foto | Marca


Comentarios
Está claro que no es sólo cosa de plantillas. Mira si no el Real Zaragoza el año pasado. Más bien es una cuestión de confianza, de creer en las posibilidades propias. Y de suerte, por supuesto. Ayer vi el partido completo, no por el Espanyol sino porque soy sevillista, y la sensación que tuve es que no hace falta hacer un gran partido para doblegar psicológicamente al Espanyol. Mi equipo hizo un partido malísimo, y aun así ganó sin excesivos esfuerzos -y no hableis del árbitro, que suena penoso, y en el caso de ayer creo que no hubo tal influencia-, y con un par de oportunidades que le hagas, el Espanyol se viene abajo. La desconfianza, la ansiedad, la presión… eso es lo que tiene al Espanyol como colista. Porque plantilla tiene para dar y regalar. Espero sinceramente que se salven, pero creo que sus competidores les están sacando ventaja psicológica.
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