
Semanas convulsas en el Mallorca. Comenzó en pretemporada, cuando a Michael Laudrup no le convenció la planificación para el nuevo curso. A sabiendas de su malestar, aguantó en el cargo, a la espera de que la situación sufriera un revés o que la tormenta diera paso a la calma. No fue así. Laudrup, aquejado de la nula ambición de la directiva y concretamente de su máximo accionista y vicepresidente, Llorenç Serra Ferrer, siguió en el banquillo bermellón, desde donde, quizá premeditado, forzó su cese. Para ello, tuvo primero que ver como el club despedía a su mano derecha, Erik Larsen, por acusar de «mala persona» a Serra. Luego, con una situación casi limite que se trasladó al terreno de juego, Laudrup y su maltrecha relación con el máximo accionista hizo el resto.
No logró el danés su cometido. Pretendía recibir los 700.000 euros de su posible despido. Al final, el Mallorca consiguió desprenderse de su técnico a cambio de la mitad. En su adiós, Laudrup no dudó en parafrasear a su jefe cuando éste militaba en el Betis, asegurando que «el Mallorca será lo que Ferrer quiera que sea», en alusión a unas declaraciones que realizó Serra Ferrer cuando abandonó el Benito Villamarín en contra de Ruiz de Lopera. Parecía tenerlo incluso estudiado Laudrup, que a pesar de lograr una victoria en su último partido, creyó que tensar más la cuerda rozaba lo absurdo. Efectivamente, con su actitud, y la de su ayudante, no han ayudado a una institución en concurso de acreedores, sin el nivel adquisitivo que tienen otros y con un plan de acción que se basa, principalmente, en comprar barato y sobre todo vender. Eso ya lo sabía cuando llegó, pero se le olvidó a última hora.
Claro que si su relación con Serra Ferrer hubiese sido otra, otro gallo cantaría. Está claro que la plantilla del Mallorca no es la mejor que ha tenido en su historia, y de ahí el mosqueo de Laudrup y su distanciamiento con la directiva, pero va a ser ahora, cuando Joaquín Caparrós se haga con las riendas del equipo, cuando se vea si realmente tenía razón el danés, que de donde no hay no se puede sacar, o si bien la confección realizada por Serra Ferrer y sus directivos, obligados por la situación económica, no es tan mala como la han querido pintar los ya ex preparadores. Lo que está claro es que la marcha de Laudrup, a pesar de ser un técnico fiable y de categoría, es un lastre que suelta la entidad, empañada últimamente por asuntos extradeportivos que a la postre acaban repercutiendo en los jugadores y en los resultados.
Desconozco cómo es Serra Ferrer en el plano personal, y si es tan feroz como nos hacen ver sus detractores, pero de lo que estoy convencido es que quiere lo mejor para el Mallorca. De momento, y en una reunión entre los consejeros, se ha desenterrado el hacha de guerra. Se ha conocido, además, que la familia Nadal deja el Consejo, aunque Miquel Àngel, que el sábado estuvo sentado en el banquillo mientras se decidía el nombre del sustituto de Laudrup, seguirá como accionista. Sea como fuere, con Caparrós se aseguran, al menos, estabilidad en la parcela deportiva. Si finalmente se lleva a cabo su contratación, el entrenador utrerano garantiza trabajo, motivación y, por qué negarlo, ilusión. El Mallorca, tras seis jornadas, es décimo, con siete puntos. Para nada se trata de una situación delicada si se compara con la que hasta ahora, y esperamos que así sea, se vivía en los despachos.
Foto | RCD Mallorca




Comentarios
Durante este verano las acusaciones mutuas fueron continuas basicamente porque Laudrup creía que la plantilla necesitaba un delantero con gol y Serra Ferrer después de la lesión de Nunes un central. El danes prefireria reciclar a algun jugador y pponerlo de central cosa que no entendía Serra.
Pero lo que hizo explotar la relación entre los dos fue cuando se ficho a Marvin Ogunjimi, delantero, por dos millones y medio de euros y no se le pudo inscribir.
Laudrup se quejo de la mala planificación. A partir de ahí las presiones sobre Laudrup para que se fuera sin cobrar finiquito fueron continuas. Ahí vienen todos los problemas.
Y ahora Caparrós, hasta la antigua directiva defendía que si el Mallorca estaba en la ley concursal era por el sueldazo de Manzano y ¿ahora a Caparrós le ofrecen un sueldo no superior pero si similar?
La familia Nadal confiaba en Laudrup y veía precipitado la opción de despedirlo ahora se van..
Serra entro con buenas intenciones o eso parecía pero ya se descuelga pidiendo 30 millones por su parte de acciones... La cosa no va por el buen camino..
Desde el principio de la temporada, lo poco que me había quedado claro de la "movida" del Mallorca era que Laudrup estaba mosqueado por la planificación, no por los recursos disponibles. Por lo visto, le había sentado muy mal la venta de De Guzmán, que era titular indiscutible. Pero no por el hecho de venderlo (eso podía asumirlo), sino porque se hizo el último día de plazo, cuando ya no había tiempo para sustituirle. Y no es que un jugador haga funcionar a todo el equipo, pero si es una de tus piedras angulares, mejor que te adaptes a no tenerlo cuanto antes, para ir buscando soluciones, no de repente.
De todas maneras, ha habido muchas cosas raras en el Mallorca, como también se puede ver con la salida de la familia Nadal.
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