
No se ganan batallas con buenos deseos
El título de este post podría hacer referencia a una partida de ajedrez. Al fin y al cabo el ajedrez es el juego que mejor refleja el arte de la guerra y qué son los deportes de equipo sino una versión moderna y sin sangre de ese viejo arte que es la confrontación entre dos colectivos enemigos. No es de extrañar, por lo tanto, que en el fútbol encontremos tantos puntos en común con el ajedrez. Hoy nos centraremos en uno de esos puntos: el del entrenador como strategos, como general, como ese cerebro que ha de mover las piezas sobre el tablero de escaques.
En el fútbol, como en el ajedrez, un solo movimiento lo puede cambiar todo. Puedes estar prácticamente perdido y, con un solo movimiento, darle la vuelta a la partida y, del mismo modo, puedes ver cerca la victoria y, con un simple error, echarlo todo a perder de manera irremediable. Esto último es lo que hizo José Luis Oltra el pasado domingo: equivocarse y echar a perder la partida. Pero comencemos por el principio, sobre todo pensando en todos aquellos que no habéis visto el partido (la mayoría, supongo).
El RC Deportivo de La Coruña comenzó dominando su encuentro ante el Real Betis durante los primeros veinticinco minutos, pero no logró cobrar ventaja en el marcador, principalmente porque Riki cometió un fallo imperdonable, errando una definición dentro del área pequeña con Adrián ya vendido y arrodillado. Los béticos reaccionaron en el último tramo del primer tiempo y sí supieron convertir en goles su buen juego. Rubén Castro, un jugador que perteneció al Dépor durante seis temporadas pero que fue totalmente denostado por dos peixes como Caparrós y Lotina, marcó dos tantos, en los minutos 38 y 54.
Los locales reaccionaron al segundo gol bético inmediatamente y, sólo seis minutos después, lograron igualar la contienda con dos tantos de Riki. El Dépor había repetido en el segundo tiempo los primeros veinte minutos de gran juego de la primera mitad, gracias sobre todo al excelente trabajo de Álex Bergantiños y Abel Aguilar, que fueron capaces de imponerse territorialmente a Beñat, Cañas y Salva Sevilla. A esta primera situación se refiere el primer diagrama, junto a estas líneas.
Pepe Mel vio claro el problema: su mediocampo estaba siendo totalmente dominado, obligando a su equipo a meterse en su campo, donde la alta presión del Dépor le impedía sacar la pelota jugada. Así que, sólo dos minutos después del empate branquiazul, se puso manos a la obra. Primero probó haciendo un cambio de hombre por hombre, sin alterar el dibujo: Vadillo por Salva.
El Dépor, empujado por el fervor de la grada ante la posibilidad de conseguir una gran remontada, siguió sometiendo a su rival y creando ocasiones de peligro. Así que Mel no esperó a ver más sangre, le llegó con olerla: en el minuto 67, cinco después del primer cambio, decidió hacer una variación más profunda: sacó a su delantero centro, Jorge Molina, y dio entrada a un pivote, el exdeportivista Rubén Pérez, con lo que su dibujo cambió del 4-3-3 a un 4-3-1-2, con Beñat de mediapunta y Campbell y Rubén Castro como puntas abiertos (tal y como se puede ver en el segundo diagrama).
En el fútbol (como en el ajedrez, como en la guerra) siempre se dice que lo que va bien no se ha de tocar. Si Oltra hubiese seguido esta máxima, debería haber optado por realizar cambios de refresco, sin variar la disposición de las piezas. Esa era una opción. La otra, tan comprensible como la primera, pasaba por reaccionar a las alteraciones de Mel, buscando contrarrestarlas. Si la intención fuera ésta, lo primero que hay que hacer es saber qué ha hecho el strategos enemigo. En este caso, como ya dijimos, había reforzado su centrocampo, sacrificando un hombre de vanguardia para fortalecer la falange central.
¿Qué es lo que la lógica, los manuales y la experiencia dictan que debería haber hecho Oltra? Compensar el centro de su formación para no perder el dominio en el núcleo de la batalla, donde se está cociendo todo. Atendiendo a las opciones de las que disponía en el banquillo y, repito, sólo en el caso de que se esté convencido de que, puesto que ahora mismo ya estamos siendo superiores, con el cambio se va a ganar más que lo que se va a perder, sólo tenía dos opciones y ambas pasaban por quitar a Valerón.
La primera sería dar entrada a Camuñas o Juan Domínguez, lo que supondría mantener la figura del mediapunta y sacrificar capacidad de asistencia por una mayor movilidad y fortaleza física (aunque en el caso del gallego, con la sangre de horchata que tiene, no sería ganar mucho). La segunda pasaba por introducir a Jesús Vázquez, situándolo en el doble pivote con Bergantiños y adelantando unos metros a Abel Aguilar, componiendo una medular con menos capacidad asociativa pero mucho más fuerte y con más llegada a gol.
¿Tomó Oltra alguna de estas dos opciones? Claro que no, si no qué sentido tendría este post… A Oltra le dio un ataque de entrenador en toda regla: ideó una situación en la que su valentía y vanguardismo le darían a su equipo la victoria y a él todo el mérito, pero en lugar de eso se encontró con la implacable realidad: la cagó de lo lindo.
El técnico deportivista sacó un central, Roderick, y dio entrada a un delantero, Bodipo (minuto 71). Se supone que se imaginó que con Molina fuera del campo, con tres defensas le llegaba para vigilar a Campbell y Castro, mientras que la introducción de un delantero resolvería la falta de puntería de su equipo. En cambio lo que hizo fue debilitar a sus hombres fuertes y partir a su once por la mitad. Para empezar cuesta entender por qué el sacrificado es Roderick y no Aythami, que tenía tarjeta amarilla y es el zaguero más lento (algo muy a tener en cuenta ante Castro y Campbell). Pero el error más importante, el que le costó el partido, lo cometió con Álex Bergantiños.
El centrocampista coruñés estaba siendo, de largo, el mejor jugador del partido en una tarde que podríamos calificar como la mejor que ha tenido en Primera. Cerrando todos los espacios a Beñat y Cañas, cortando balones por todo el ancho del campo, dándole salida a la pelota desde atrás y surtiendo a Valerón, Pizzi y Gama… Partidazo de Álex, perfectamente secundado por Aguilar. ¿Cómo puede ser que cambies de posición al que está siendo el mejor de tu equipo?
La fantasía de Oltra llevó a Bergantiños a jugar un doble papel: el de pivote y el de central, al mismo tiempo. Como suele decirse, el que mucho abarca, poco aprieta. La figura de Álex y su dominio en la medular quedaron inmediatamente reducidas afectando también, como es lógico, a Abel Aguilar, que se vio de repente totalmente rodeado por el rombo central bético (ver segundo diagrama). Las consecuencias fueron inmediatas: el Betis lanzó tres contragolpes en apenas cinco minutos, a cada cual más peligroso, hasta que Campbell, en el minuto 76, se largó un trallazo impresionante que se coló por la escuadra derecha de Aranzubía.
Durante el cuarto de hora restante los intentos del Dépor por igualar de nuevo la contienda no fueron fruto del buen juego, sino del empuje y la desesperación. Los disparos fueron más bien de fogueo y, finalmente, el Betis se llevó los tres puntos para Sevilla. Seguro que Pepe Mel tardará en olvidar el regalo que le hizo Oltra en una fría tarde de invierno en A Coruña.


Comentarios
Fantástico. Yo, que entiendo poco de táctica, es el tipo de artículos que aprecio. Precisamente, con la necesidad imperiosa que tienen los periódicos deportivos españoles de rellenar espacio con basura, no entiendo porque las crónicas de los partidos apenas analizan en condiciones los partidos.
Ah! Por un momento me olvidó que para hacerlo, hay que saber mucho de fútbol...
8 Comentario moderado
-15Me encantan estos posts tácticos. :D
Poner a Abel Aguilar de mediapunta es acabar con su mayor virtud ofensiva, que es la llegada desde atrás. Con Jesús Vázquez el desplazamiento de balón es muy lento. Esto unido a la probable desaparición de Abel, pues no tiene como mayor virtud crear juego, habría llevado al equipo a perder casi toda posibilidad de asociarse.
Creo que en este caso lo más correcto, partiendo de la osadía/valentía/temeridad de Oltra, habría sido dar entrada a Juán Domínguez (coincido en la falta de sangre) en lugar de Aythami o bien en lugar de Bruno Gama o de Riki, en cuyo caso se adelantaría la posición de Pizzi. Creo que éste rinde más jugando con libertad por todo el ataque.
Creo que se habría mantenido más o menos el equilibrio ofensivo/defensivo, serían capaces de sobreponerse al contrario en la zona media y usar a Pizzi para buscar la espalda de los defensas, pues estos tendrían un par menos estático.
O bien podría haber seguido cómo estaba (lo que creo que debería haber hecho), es decir, bien. Entró en juego la "entrenadoritis".
Por cierto, Riki no puede seguir fallando lo que falla, no puede perdonar como lo hace a menudo. No piensa con claridad en situaciones claras de gol. Y ya sé que metió dos goles pero con 0-0...lo que falló.
Saludos.
Yo no hablo de colocar a Aguilar a mediapunta, sino como la punta delantera de un trivote. Pensé que se sobreentendería en confrontación con la primera opción, a la que vengo a subtitular como "mantener la figura del mediapunta".
En cuanto al resto de lo que dices no te discuto nada, sobre todo en la crítica que haces de Riki, cuyos dos goles valieron mucho menos de lo que podía haber valido el que erró con 0-0.
Te he entendido. Me refiero a que adelantando a Abel Aguilar se pierde mucho de su juego. Prefiero, siguiendo tu ejemplo, línea de tres con Álex en medio y otros dos medios a cada uno de sus lados pero con más recorrido ofensivo, no necesariamente en línea. El pico sería Álex pero hacia atrás, no Abel hacia adelante. Pero bueno, gustos.
La verdad es que como Bético, vi el partido como todos los de mi equipo siempre que puedo, y como comentas, los primeros minutos pudo decantarse rápidamente todo para el Depor, pero falló y después pasó lo que pasó.
Es muy fácil ver el error ahora de Oltra, pero si él ha visto partidos del Betis como buen profesional, se habrá dado cuenta de que se pone muy nervioso los minutos finales, (no sabemos jugarlos, dependemos en esta temporada de la mala suerte del rival en los últimos minutos, salvo alguna excepción,) también habría visto que Campbell no ha hecho absolutamente nada en los partidos que ha jugado salvo en éste, por lo cual no vio necesario taparle, y más importante aún, lo que comentas, querer ir a por el partido directamente, que si le hubiera salido bien pues estaríais hablando de que es un crack.
Poner ahora tácticas y dibujos, está muy bien, pero por ejemplo si Mel hubiera hecho un cambio nada más el primer gol del Depor, a lo mejor no llega el segundo, y cosas por el estilo, puedo estar de acuerdo en algunas cosas, lo que si que parece que el Betis no hizo nada en el partido y el Depor fue muy superior en todo, y no fue mi impresión, pero tanto esto como mi opinión es como la cara, cada uno tenemos la nuestra.
Un Saludo y buen análisis táctico!
interesante
Que bueno. Si hicieran este tipo de artículos en el Marca o el As, probablemente no hubiera llegado a conocer Notas de Fútbol. Y sin polémicas, ni árbitros,... Me ha encantado.
Si transcurrió como lo redactas, la verdad es que lo mejor que pudo haber hecho Oltra es dejar el dibujo táctico igual, que ya era bastante incisivo y también le servía ante los movimientos de Mel. El cambio de central por delantero más el atrasar a Alex después de los cambios hechos en el Betis, descompensó demasiado a su equipo y toda la línea central, cuando parecé claro que Mel buscaba contras.
Por otro lado, podría ser que Mel hiciese el cambio de Vadillo por Salva con la intención (acto seguido) de cambiar la disposición de sus jugadores en el campo, ya que el Depor se los comía.
La verdad es que comento sin saber, pero me parecen fantásticos este tipo de artículos. Te haces a la idea de como fue el partido. Aunque claro, como dice Carlosrico, cada uno tiene su visión. Muy bueno Bruno. Un saludo.
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