El Sevilla celebró con sus aficionados y ante el Deportivo de La Coruña el último partido del año en el Sánchez Pizjuán. El equipo de Juande Ramos goleó por 4-0 y sin apenas despeinarse a un herido conjunto de Joaquín Caparrós, que en su retorno ‘a casa’ tuvo que presenciar como sus antiguos pupilos le daban un repaso de arriba a abajo para así finalizar el 2006 como líderes de la Liga.
Y es que en Nervión se pudieron ver las dos caras de la moneda, una bien distinta de la otra. Mientras que a los hispalenses les va todo de cara y en la clasificación ya no pueden estar más arriba, a los gallegos, la cruz, la caída en picado parece no tener fin. Los jugadores blanquiazules atraviesan por una tremenda crisis y sólo han cosechado tres de los últimos 27 puntos en juego, recibiendo últimamente goleadas escandalosas y sin apenas mostrar ningún indicio de reacción.
Además, hay que añadir la mala fortuna de su portero, Dudu Aouate, que tuvo una nefasta actuación ante el Sevilla y aunque, en líneas generales fue todo el Dépor quien no estuvo a la altura, lo del meta israelí no tuvo nombre. Primero avisó tras un remate de cabeza en el área deportivista que observó detenidamente mientras el balón golpeaba en el palo. Después, regaló a Kanouté su enésimo gol en el campeonato tras ‘comerse’ un centro-chut de Luis Fabiano. Mal pintaban las cosas para un Deportivo que presentaba en el once un par de novedades destacables: Jorge Andrade y Aldo Duscher, ambos de regreso a los terrenos de juego tras sendas lesiones e incapaces de hacer cambiar la inercia negativa del equipo. Sin embargo, Juan Rodríguez tuvo en su cabeza el empate a poco de llegar al descanso, pero ahí estaba un seguro Palop para evitar cualquier peligro y mantener su portería a cero hasta el descanso.
En la reanudación prosiguió el baile al que sometió el Sevilla al Dépor. Los andaluces pidieron penalti en una acción en la que Andrade derribó a Jesús Navas y el valenciano Lizondo Cortés se hizo el sordo, a pesar de que, poco después, señalaría pena máxima tras una caída más dudosa del brasileño Adriano tras una entrada de Capdevila. Kanouté, con su habitual sangre fría, engañaría a Aouate y sumaría así su decimocuarta diana en Liga, lo que sitúa como máximo goleador, alejado ya de Ronaldinho y Milito, con once tantos cada uno.
Con 2-0 en el marcador apareció la conexión brasileña. Daniel Alves, en una extraordinario estado de forma, ejecutó una falta medida a la cabeza de su compatriota Luis Fabiano, que de inapelable testarazo se sumaba a la fiesta andaluza. Para redondear la noche y un año, el 2006, fantástico e inolvidable para el Sevilla, el propio Alves demostró que está creciendo como futbolista con una magistral libre directo al que asistió estupefacto un desolado Aouate. El balón superó por alto la barrera y se coló justo por donde sólo unos pocos son capaces de clavarla. El Sánchez Pizjuán vibró y festejó por todo lo alto el fin de un año que le ha visto levantar la UEFA y la Supercopa de Europa. Y mientras en La Coruña esperan que el año nuevo les traiga una ‘vida nueva’, en Sevilla son cada vez más los que sueñan con añadir la Liga a un Centenario inolvidable.
En NdF | El Sevilla líder, y no casualmente
Foto | Reuters


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