La maquinaria espanyolista

Jaime Iglesias 8 de abril de 2008 1 comentario

Torrejón, Moisés, Tamudo y Jarque

Es impresionante la regularidad con la que muchos clubes sacan a la luz fabulosos jugadores en determinadas demarcaciones. Históricamente, el Barcelona siempre ha dado al fútbol profesional grandes mediocentros, el Real Madrid se caracteriza por parir excelentes porteros, en Murcia predominan los jugadores de mediocampo y ataque, y así un largo etcétera. El Espanyol es la cuna de los centrales. Temporada tras temporada, asoman la cabeza chavales que vienen con muchas ganas. Sin embargo, el abanico se hace cada vez más grande.

Empiezan a salir porteros, los centrales viven overbooking, laterales, mediocentros y jugadores de banda se cuentan por internacionales en categorías inferiores, quizá el nivel baje en ataque, por mencionar algún punto flaco. Todo el clímax que viven los equipos filiales del Espanyol tiene nombre propio: Josep Manel Casanova, coordinador del fútbol base de los pericos. Personalmente, es la persona que más admiro junto a Vicente Del Bosque. Entre tanto post de tanto blog creo que uno, al menos, se merece.

Lleva años haciendo un gran trabajo al servicio espanyolista, no hay más que ver la cantidad y calidad de los futbolistas del primer equipo. Casi la mitad de la plantilla son de casa, pero Josep Manel y su gente de confianza tan sólo son el 50% de una labor bien hecha, el resto del porcentaje corresponde al entrenador de turno. En muchos clubes es en éste apartado donde se falla, jugadores que vienen de abajo con muchas posibilidades mueren en la orilla. No es el caso del Espanyol, que tiene la fórmula perfecta en Josep Manel Casanova y Ernesto Valverde. Lo que viene siendo lo mismo: un magnífico coordinador de cantera y un entrenador que coge el testigo de los chavales para ir dándoles bola poco a poco.

La maquinaria espanyolista no sufre grietas, está bien engrasada y marcha a las mil maravillas. Es la fórmula perfecta. Por si fuera poco, los grandes se fijan en sus chicos, algo normal por otra parte, y acaban por abandonar el Espanyol. El club recicla a los chavales que no quiere su vecino el poderoso, y no descartemos que en un futuro, suceda un “caso Cesc” al lado de casa.

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