Desde aquellos cuartos de final ante el Bayern de Múnich de Copa de la UEFA en 2008 le tengo un cariño especial al Getafe. Recuerdo cómo España se tornó azulona en pro de un equipo muy modesto, con un presupuesto justo y un elenco de futbolistas que, comandados por Michael Laudrup, se ganaron una parcela muy amplia de nuestros corazones. Por ello, un servidor se alegra de que la humildad sea premiada y, como sucedió entonces, el conjunto madrileño tendrá la próxima temporada la oportunidad de desquitarse de aquella eliminatoria. Curiosamente, otro Michael, otro ex jugador del Real Madrid, ha llevado a la gloria al Getafe, que termina la temporada sexto y, en consecuencia, jugará la Europa League.
En la última jornada dependía de sí mismo para no faltar a su cita con Europa. Curiosamente coincidiendo con San Isidro, el calendario quiso que un derbi en el Vicente Calderón echara el cierre para los azulones. A principio de curso el objetivo no era otro que la salvación, visto, sobre todo, el sufrimiento de hace un año, cuando Míchel fue la solución de última hora tras el despido de un Víctor Muñoz que nunca encajó con el perfil que el presidente getafense había caracterizado para su club. Pero, como decía, enfrente había todo un Atlético que fue recibido en casa con un merecido pasillo por su consecución de la Europa League y que quería terminar la temporada ante su público de la mejor manera posible.
Si bien es cierto que Quique Flores –técnico que inició su andadura en Primera y se hizo un nombre dirigiendo al Geta- reservó a la mayoría de sus futbolistas más importantes de cara a la final de Copa del Rey de la próxima semana, el ambiente en el coliseo del Manzanares invitaba a no dejarse decaer, por mucho que se jugara el rival. Los colchoneros, que jugarán la Europa League pase lo que pase y para ellos no era un partido más de trámite, fueron netamente superados por un Getafe hambriento y con un Soldado en estado de suerte, que enchufa todo lo que le pasa por delante, aunque golpee mal, como en el segundo tanto, y que termina la temporada como la inició: perforando porterías.
Lo hizo a los 13 minutos. Y continuó a los 53. La guinda la puso Parejo. Tres goles que no dolieron a una afición atlética con la mente y el corazón situados entre la alegría de Hamburgo y la incertidumbre del choque ante el Sevilla en el Camp Nou. El Getafe, además, vio como el Villarreal, que debía ganar al Zaragoza y esperar su tropiezo, empataba a tres y, pese a remontar los mismos goles, se quedaba con las ganas de la sexta plaza. Al final del encuentro, el Getafe se unió a la fiesta rojiblanca para celebrar una clasificación europea que se echaba de menos por el Alfonso Pérez. Una gran noticia para Míchel, del que siempre tuve mis dudas, y una entidad donde comúnmente prima la cordura.
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Comentarios
¡Interesante articulo!
El año que viene vuelve el Eurogeta!! Que ganitas, echaba de menos aquellas tardes europeas en el Coliseum!! Aupa Geta!
Aprovecho para rectificar y reconocer la gran temporada de Míchel con el Getafe, al que ha devuelto el estilo y la alegría que siempre le ha caracterizado en Primera, excepto el periodo del nefasto Victor Muñoz.
Es cierto que Míchel no consiguió mantener al Castilla en 2ª div. en su día y que no contaba con más experiencia, pero ha sabido plasmar sus ideales (yo siempre le he visto como demasiado romántico del fútbol, igual que a Victor Fernández).
Felicidades al Getafe y suerte para el año que viene.
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