
El balón ha dejado de rodar, el estadio ha apagado sus luces y el vestuario ha cerrado sus puertas. El césped de El Sardinero espera ya su turno para la próxima temporada, pero el Racing no ha concluido aún la temporada a pesar de que las botas y las porterías no serán protagonistas, sino el fax y las fotocopiadoras de los despachos. Una vez cumplimentado en el campo el objetivo de la permanencia, el Racing se juega aún su futuro en primera debido a los impagos a sus futbolistas sin que Alí ni nadie parezca decidido a solucionar los problemas por los que atraviesa el equipo santanderino.
El Racing es ahora mismo un interrogante. En tiempos donde comienzan a decidirse los movimientos de cara a la próxima temporada, cualquier atisbo de planificación parece una utopía. Son varios frentes los que están abiertos en los despachos de Los Campos de Sport: los impagos a los futbolistas, pendientes desde la temporada pasada y que podrían ascender hasta los catorce millones, han sido denunciados por la plantilla y podrían significar el descenso administrativo. Por otro lado, la ampliación de capital no ha sido cerrada (faltan dos millones) y podría terminar con el club sumido en la temida Ley Concursal. Y por si fuera poco, aún quedan pendientes algunos plazos con Hacienda.
Mención aparte merece el show que están protagonizando Alí Syed y Jacobo Montalvo, comprador y vendedor del accionariado del club. El empresario indio se escuda en una serie de acuerdos incumplidos por parte del anterior dueño para no hacer frente a las responsabilidades que acucian al equipo cántabro. Una guerra donde priman los intereses personales y lo que menos importa es el propio Racing. Tras las promesas de grandeza y estabilidad que acompañaban a Míster Alí en su desembarco en el aeropuerto de Parayas, lo único que ha demostrado hasta ahora es una total falta de implicación para con el club.
La plantilla dijo basta. Al fin y al cabo, son trabajadores que van a cumplir su cometido sin verse remunerados por ello, y es una situación que proviene de la temporada pasada. Un grupo de jugadores de los que hay que destacar su profesionalidad al aparcar el asunto hasta que la permanencia fuese un hecho, pero que una vez conseguida ve cómo las cosas no han cambiado ni tienen visos de ello. Han sido ya dos las ocasiones en las que Alí aseguró la transferencia de la deuda, dos promesas incumplidas.
Por su parte, Marcelino asegura que quiere continuar en el club, pero no ve un proyecto sólido en el que planificar convenientemente la próxima temporada. También existen dudas con varios jugadores como los veteranos Munitis y Pinillos. Al primero, con una generosa ficha y dos años de contrato, se le quiere renovar a la baja, y el segundo no sabe aún si se le renovará. La renovación del joven Álvaro está igualmente en el aire. También están los jugadores cedidos con los que se quiere contar de nuevo como Giovani, Rosenberg y Tziolis. El mexicano ya ha declarado que le gustaría seguir en Santander, pero la opción de compra por ocho millones parece ahora mismo inasumible para el Racing.
El Racing se enfrenta a una semana decisiva para su futuro. Un equipo que de estar la próxima temporada en primera batiría un nuevo récord: diez temporadas consecutivas en primera división. En el club se espera que todo se resuelva. Cada vez cuesta más creerlo.
Foto | www.realracingclub.es



Comentarios
Yo pienso (supongo que como vosotros) que el mérito o demérito para ascender, descender o lograr la permanencia se logra en el campo pero, en caso de consumarse un descenso administrativo, ¿Que equipo se vería beneficiado? Se evitaría un descenso (por ejemplo se salvaría el Deportivo) o bien ascendería uno más de segunda.
Sí y no. Quiero decir, está claro que la clasificación se ha de dilucidar en el campo. Pero si para conseguir los objetivos, bien sean mantener la categoría o ganar el campeonato, se hacen una serie de fichajes o se prometen fichas que no se pagan para mí está claro que se ha hecho trampa. Así que un descenso administrativo podría no resultar tan injusto al final. Así, por ejemplo, el Racing fichó a Dos Santos en invierno aún cuando debía las fichas al resto de la plantilla; resultó ser un jugador clave en la salvación del equipo. Es justo eso?
No conozco muy en detalle como fue la venta, pero bastante lamentable me parece la operación del "personajillo" Alí Syed. Tengo la impresión de que ha venido sólo para darse un poco de publicidad a costa de reírse de una afición y una ciudad entera. Hay que poner más atención a quién se venden los clubes para que no pasen cosas cómo ésta o la de Piterman.
Que se salve el Dépor. Porque, aunque tenga deuda, está en economía de guerra y no ha fichado por encima de sus posibilidades.
Bueno... tampoco el Racing, todo lo que fichó el verano pasado fue mediante cesiones o jugadores libres de contrato, al igual que Gio, que llegó también cedido. Lo que sí parece fuera de alcance es la opción de compra, pero no está obligado a ejercerla.
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