
Después de lo que consiguió cuando llegó al Espanyol, al que lavó la cara y mantuvo en Primera. Luego de haber instalado una filosofía de trabajo que muchos quisieran y de coquetear más con la zona de arriba que con la de abajo, jamás pensé que Mauricio Pochettino abandonaría el Espanyol por los malos resultados. Hace un año el club espanyolista anunciaba la ampliación de contrato del argentino hasta 2014. Había llegado en enero de 2009 en plan socorrista, evitando el ahogamiento de una institución en declive a nivel deportivo. Creía que no iba a cumplir su contrato, sí. Pero por las ofertas que tendría y no por convertirse en el técnico que ha logrado el peor arranque de la historia blanquiazul. Se marcha sin querer, forzado por un inicio pésimo que ayer terminó de enfatizarse con la enésima derrota ante el Getafe en Cornellà-El Prat.
En el adiós, el club ha querido transmitir una elegancia que hace mucho que no asoma, pero que un tipo como Pochettino merecía. Joan Collet —flamante presidente— ha dicho que se trata de un acuerdo mutuo más que de una destitución. Se utilice el eufemismo que se utilice, el argentino es el primer técnico de Primera que abandona su cargo antes de tiempo. Lo cierto es que los números mandan y los de este Espanyol en este comienzo llaman la atención por lo paupérrimos. En 13 jornadas ha acumulado 8 derrotas, 3 empates y dos únicas victorias. Sin embargo, los puestos de salvación están a solamente dos puntos. Y Europa, a once. Es como si echaran a José Mourinho del Real Madrid, con la diferencia que el objetivo de los pericos, por presupuesto y plantilla, no es acabar la Liga entre los seis primeros, cosa que el vigente campeón sí está obligado a tratar de conseguir.
Personalmente, su marcha me parece la decisión más oportunista —y populista— de cualquier directiva en apuros. La grada manda y a la grada estaba cansada de la imagen del equipo. Así se lo hizo saber al anterior presidente, que dimitió. Así se lo hizo saber al nuevo, que ahí sigue. Y así se lo hizo saber a Pochettino, que se despide con lágrimas en los ojos y un espanyolismo del que nadie duda. Hablando de ninguna duda, creo que con más tiempo, y seguramente con los fichajes que pedirá el nuevo entrenador en enero —porque los necesita el Espanyol— salvaría al equipo de un posible descenso, como ya hizo antes. Como se dice en la cabeza de la tabla, nadie gana la Liga en noviembre. Cuando se trata de bajar a Segunda, pasa exactamente lo mismo. De la mano de ‘Poche’ se va también Ramon Planes, director deportivo desde 2009. Ambos ya son historia blanquiazul.
Mauricio sustituyó enero de 2009 a Mané. Un año antes había sido segundo entrenador en el femenino del conjunto blanquiazul. Fue una apuesta arriesgada que se convirtió en una garantía de fiabilidad. Superó los obstáculos económicos, sentimentales, la venta de alguno de los grandes jugadores que ha dado Cornellà últimamente —Osvaldo, por ejemplo— y, escalonadamente, fue renovando el vestuario, provocando la marcha de pesos pesados como Tamudo, Luis García y Kameni, jugadores a los que si tuvo que echarles un pulso, lo hizo. El único jugador que queda desde que llegó es Cristian Álvarez, portero suplente por entonces, titular y capitán ahora. Todo ello a cambio de una estabilidad deportiva, alguna que otra decepción por la falta de ambición del club y unos resultados favorables que hoy, casi cuatro años después, le han dado la espalda.
En NdF | Retroalimentar una crisis


Comentarios
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A ver si lo entiendo. "Mucho han tardado", pero al mismo tiempo dices que la culpa es la mala planificación y la descapitalización deportiva.
El fútbol no es una ciencia cierta. Cada partido es como tirar un dado, con la diferencia que los buenos equipos están llenos de 5 y 6, y los malos tienen demasiados 1 y 2. Pero cuando la diferencia entre ser colista, y estar en mitad de la tabla son 2 victorias, creo que es precipitado echar a quien ha demostrado resultados.
Demasiadas veces se precipitan en echar entrenadores... Y a día de hoy este parece un nuevo caso (si siguiera esto así muchos más partidos, entonces sí sería inevitable).
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5Qué error. Siempre es más fácil echar al entrenador y esperar a ver qué pasa, pero cualquiera que viera un poco de la asamblea de compromisarios sabe donde está el problema. Soy culé, pero Poche me caía bien. Quería al club y eso importa mucho.
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