RCD La Coruña: demasiado 'baby'

Juan Baeza 30 de junio de 2007 0 comentarios

Deportivo

32 goles. Esos son los que ha marcado el Deportivo en esta temporada. Son pocos, son números de equipos de descenso. Es más, sólo la Real Sociedad tiene una cifra tan escasa. El Deportivo de los jóvenes, el proyecto de futuro, el Deportivo basado en futuros valores, ha fracasado por completo. Puede que dentro de unas campañas vea la luz, pero lo cierto es que en la actual temporada no ha cumplido las expectativas.

El objetivo de estar en la UEFA quedó demasiado lejos. Hubo obstáculos en el camino, como la lesión de Bodipo, que quizás han podido pesar más de la cuenta. Hubo buenos momentos. El inicio de temporada no fue malo. Ha habido jugadores que han gustado, como Juan Rodríguez, Arizmendi, Cristian, Lopo, Verdú o Riki. Los veteranos tampoco estuvieron mal. Capdevila quizás fue el mejor de sus compañeros. Y Andrade, fiestas a parte, también estuvo a la altura. Pero en el plano del equipo, lo cierto es que el Depor nunca existió. Joaquín Caparrós no pudo moldear a tanto futbolista en ciernes como pretendía y no logró hacer un conjunto que supiera lo que se hacía, un verdadero equipo.

El riesgo estaba ahí. Caparrós cogía una plantilla colmada de novedades. Era lógico pues que costara lograr una adaptación al sistema que nunca llegó. El Deportivo de hecho hubo momentos de la temporada en los que estuvo más cerca del descenso que del ascenso. Y si no ha pasado apuros abajo es por la calidad individual de muchos de sus jugadores.

El Deportivo no ha jugado bien, algo que en los equipos de Caparrós no es exigible dicho sea de paso. Pero tampoco ha dado aires de solidez, tampoco tuvo esa casta que suele imprimir Caparrós a sus hombres. Todo lo contrario, ha sido un conjunto endeble, de individualidades. Quizás el riesgo era demasiado. Quizás era excesivamente atrevido jugar con tantos chavales jóvenes que aún no estaban hechos a la competición. En cualquier caso, como digo, la cosa no comenzó mal. El problema a mi juicio fue que la fe era escasa y cuando avanzaban las jornadas y Europa se alejaba la esperanza se iba debilitando. La desgana se acabó adueñando de una plantilla que tenía mucho más madera de lo que indica la clasificación.

Esta desgana de la que vengo hablando quedaba clara cuando Caparrós hablaba continuamente de forma incierta de su futuro, cuando se especulaba con el destino de la próxima campaña de Capdevila o de Andrade… No había ningún tipo de estabilidad en La Coruña y así, cuando nadie cree en lo que hace, es difícil que las cosas salgan bien.

No me cabe duda de que el Deportivo tenía plantilla para mucho más. Pero sí estoy convencido que su apuesta por los jugadores jóvenes fue excesiva. Quizás hubo determinados momentos en los que faltaron futbolistas con oficio, sobre todo arriba. Además se fichó mucho y bien, pero nunca se trajo a un nueve en condiciones, a un goleador nato. A esto la lesión de Bodipo, como decía antes, complicó las cosas. En mi opinión, esa falta de veteranía en la plantilla provocó que en momentos de bajón, que tienen todos los equipos, el pesimismo invadiera de una forma exacerbada al plantel. Y ni siquiera un técnico con carácter como Joaquín Caparrós fue capaz de levantar la moral, más que nada porque el utrerano fue otro que a poquito que las cosas salieron mal dejó de creer en el proyecto por el que tanto había apostado.

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