El Málaga visitaba el Calderón con la ilusión de conseguir su primera victoria a domicilio de la temporada. Es más, el triunfo se convirtió en necesidad desde el momento en que el Zaragoza certificó su triunfo en Tenerife (1-3). Todo por evitar la zona de descenso. Y se plantó en el Manzanares con las ideas muy claras. Era el comienzo de la vuelta liguera, y los de Muñiz guardan buenos recuerdos del inicio del Campeonato, cuando ganaron 3-0 al Atlético en La Rosaleda, por lo que, conscientes de las debilidades defensivas de su rival, decidieron probar suerte desde bien temprano. Así, una internada de Jesús Gámez por la banda derecha acabó con un centro-paseo hasta al segundo palo, donde Duda apareció para poner el 0-1. Alegrón malaguista en el minuto 3.
Una fórmula sencilla para marcar la tónica del encuentro. Dominio del Málaga durante todo el duelo, cuando no poseyendo el balón, presionando y cerrando muy bien los espacios. Un gran despliegue físico para evitar sorpresas. Y es que, visto lo visto sobre el terreno (en muy malas condiciones, por cierto), hubiese sido una sorpresa que el Atlético sacara algo de provecho. Todo controlado por el conjunto albiazul, que contaba en su once con cinco jugadores de 20/21 años: en defensa, Iván González (central) y Manu Torres (lateral izquierdo); en el centro, pareja de pivotes, Toribio y Javi López; y en la punta de ataque, el ecuatoriano Caicedo, cedido por el Manchester City en el mercado de invierno. Era más que suficiente para manejar los hilos de un partido sin alternativas.
Cierto es también que el Atlético de Madrid salió con cuatro canteranos, más jóvenes incluso que los de su rival (19/20): De Gea, Domínguez, Camacho e Ibrahima. El portero rojiblanco volvió a realizar una gran parada, pero no fue un partido de lucimientos. El dominio del equipo andaluz se basó en una superioridad global, en el dominio claro del territorio, pero no en grandes ocasiones de gol. No hubo reacción atlética. Sólo en la mente de Quique Flores, primero, y de la afición, después, se pensó en algo distinto cuando Agüero y Reyes dejaron la suplencia en el descanso. Pero eran sólo imaginaciones. El Málaga continuó con su lección y los locales apenas hicieron acto de presencia.
Supo controlar el balón el Málaga, fue inteligente de principio a fin, mejor que su oponente, y no necesitó de grandes oportunidades para hacer el segundo tanto. Fue mediada la segunda mitad, cuando un centro de Baha, otra vez desde la derecha —casualidades— acabó en los pies de Javi López, quien fusiló a De Gea y selló el encuentro (2-0, m. 70). Ni siquiera con ésas se relajaron los malaguistas. A sabiendas de que el Atlético es un equipo que funciona a ratos, no quiso correr peligro y ató bien a sus hombres más decisivos, por más que éstos no se encuentren en un buen estado de forma. Han vuelto a evidenciarlo. La cara de Munúa se desencajaba con el mínimo despiste de su zaga, signo inequívoco de la exigencia. Se requería concentración para no fallar, para no tropezar con una piedra imaginaria. Todos pusieron su empeño y lograron la primera victoria fuera de La Rosaleda. Una muy justa victoria.
No hubo nervios en el Málaga. Sus hombres combinaron en corto y no perdieron el sitio en ningún momento; con todo sentenciado, buscaron el córner para que corrieran los minutos y, detrás, los jugadores atléticos, impotentes. Los de Muñiz merecen un protagonismo que han buscado a base de esfuerzo. No era asunto suyo si su enemigo pensaba en la Liga o en la Copa, ni tampoco sentirse parte de sus rotaciones. La cuestión era una: dar un golpe en el Calderón; objetivo alcanzado satisfactoriamente. Algunos conjuntos aprisionan al Atlético con ocasiones y verticalidad, para luego dejarlo todo abierto y sucumbir ante el potencial ofensivo del equipo colchonero. El Málaga, no. Posesión, control y eficacia. Y tres puntos que le sirven para soliviantar los ánimos en la lucha contra la Segunda, de la que aún sigue formando parte el Atlético. Objetivamente.
Foto | Efe


Comentarios
Poquito ofreció el Atleti de nuevo, la apuesta de Quique funciona a ratos, para poco más de media tabla les da con lo de ahora.
Un saludo desde: Día de partido.
Nada nuevo en el Calderón. A qué espera la afición del Atleti para convertir cada partido en un infierno para Cerezo y sus secuaces?
Mención aparte a la excelente cesión de Perea en el segundo gol, exactamente qué intentaba hacer? No podía haberlo mandado al córner y ya?
Cleber camino de Brasil después de que nuestra directiva le renovase (olé esa planificación), Jurado en su línea de inutilidad (también renovado como Valera...olé), el único fichaje del año en el banquillo porque tenemos otro muy buen portero (olé!) y Kun Agüero harto mirando hacia Londres(familia gil...olé!).
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