Ésta a todas luces es la temporada más histórica del Levante, junto a la 63/64. Por fin, el Decano de la ciudad de Valencia llegó a Primera para quedarse, tras más de cuarenta años sin conseguirlo. El conjunto granota logró la permanencia incluso una jornada antes del final de una temporada, no obstante, que no estuvo exenta de sobresaltos. Muchos hubo. Bajo la dirección de Juan Ramón López Caro echó a andar un nuevo proyecto en Primera, con jugadores de relativa importancia. Se había hecho un buen equipo, con refuerzos de cierta categoría. Hombres de Primera como Álvaro, Molina, Dehú o César, que luego no ha jugado nada, jugadores de oficio como Tomassi y futbolistas que en principio debían de echarse el equipo a las espaldas como Kapó, que tuvo un buen comienzo, pero que con el paso de las jornadas se fue desinchando.
El proyecto pintaba bien, porque además estaban las bases del ascenso. Jugadores interesantes como Riga, Ettien, Luis Rubiales, Camacho, Descarga o Alexis Suárez. La temporada no comenzó del todo mal. El Levante poco a poco arañaba puntos y estaba por delante de conjuntos como Nástic, Betis o Real, algo más atrás. En cambio, en el último tramo de la primera vuelta los resultados no acompañaban. A pesar de que tenía nombres, no daba sensación de ser un conjunto con carácter de Primera. Se veía que iba a tener que sufrir. Y sufrió.
El sillón de López Caro estaba caliente. Había cierta inestabilidad desde que a finales de diciembre Pedro Villarroel, el dueño del Club, se iba del consejo. Los resultados no eran excesivamente malos en el nuevo año. Una victoria, derrota ante el Valencia y empate en casa ante el Athletic. Se cerraba la primera vuelta fuera del descenso, pero no con buenas vibraciones.
Fue entonces cuando el consejo de administración decidió echar a López Caro y poner a Abel Resines. Muchos se echaron las manos a la cabeza. Dos años antes el cese de Schuster no solucionó el problema, sino que lo agravó. Se desataron las dudas, más cuando llegó el Sevilla en el debut del ex atlético y pasó por encima de los granotas. La situación se agravaba. En invierno se había reforzado el equipo con un jugador de experiencia arriba. Salva, un hombre que siempre aporta.
Fue arriesgado echar a López Caro. Pero el riesgo esta vez premió al Levante. Tras la derrota ante el Sevilla se ganó en el Bernabéu y de nuevo se volvió a ganar en casa frente al Recre. Todo con goles de Salva. Sin embargo, después de esos dos triunfos llegaron diez jornadas sin sumar tres puntos. El descenso estaba al acecho. El cargo de Abel estaba en el aire, aunque esta vez se decidió esperar, porque aunque las victorias no llegaban sí se sumaban empates que ante el panorama desalentador del resto de los equipos valían y mucho.
Pero aún así, no fue hasta el último tramo cuando se logró la salvación. El final de los granotas fue espectacular, con dos victorias y una tercera definitiva ante el eterno rival, el Valencia, contra quien se certificó la permanencia con un histórico triunfo en la penúltima jornada por 4-2. El Levante se salvó, así de claro, por un buen final de temporada, capitalizado por su mejor futbolista arriba, Riga, que marcó seis goles en las jornadas finales, tantos cada uno de ellos que sin duda han dado la salvación. Es, sin duda, éste, el jugador de la temporada para los granotas. No obstante, cierto es que sería del todo injusto atribuir la histórica permanencia a un solo hombre. Este logro tiene muchos culpables como Molina, el italiano Tomassi, gran temporada la suya, de clásicos que han sido prácticamente fijos como Alexis o Camacho, y de otros futbolistas como Ettien, que aunque se ha quedado en menos de lo que apuntaba, no ha estado nada mal.
En mi opinión, el Levante seguramente no tenía un equipo para salvarse. No creo que el Celta, por ejemplo, fuera peor. Pero lo cierto es que en esos momentos puntuales supo estar ahí. Su gran final de temporada le sacó de todo peligro, pero nunca mostró una regularidad digna de mencionar. Quizás en una campaña algo más competitiva lo hubiera pasado peor. Desde luego, si el año que viene quiere agarrarse a Primera deberá reforzarse de lo lindo. No obstante, ahora toca disfrutar, que bien merecido está.



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