
El Apertura comienza a poner a cada uno en su sitio. Como venimos diciendo en los últimos post, San Lorenzo se perfila como el gran favorito. Tiene, de largo, la mejor plantilla y para colmo con el fichaje de Solari pone la guinda a un equipo con múltiples recursos. La clave está en la habilidad de Miguel Ángel Russo para intentar revivir al equipo campeón del Clausura 2007. Por eso todo gira en torno al Lobo Ledesma, pieza básica en aquel equipo inolvidable de Ramón, que ha vuelto de Grecia para volver a ser campeón. Y lo conseguirá, porque los argumentos del Ciclón son innegables; cuando no marca Romeo lo hace Bergessio y si no aparece el capitán Adrián González y cuela dos faltas. Y si no Solari o Barrientos o Menseguez o el Cuqui Silvera… La lista es interminable y la cosa pinta muy bien para los de Boedo. Sobre todo porque Boca, que había comenzado muy bien, a pesar de la lesión de Palermo y la ausencia de Riquelme, sigue atrancado.
Este domingo Tigre dio la campanada, ganando 2-3 en La Bombonera. Hacía 60 años que los de Victoria no ganaban en territorio xeneize y el triunfo no se puede catalogar de otra forma que de mítico. El equipo que dirige Diego Cagna rozó la épica, derrotando con un gran encuentro a Boca, adelantándose 0-2 y después de ver como le empataban haciendo el definitivo tanto de la victoria. Fue el partido de Morel, no el de Boca, sino el de Tigre, un humilde enganche que vivió su día de gloria haciendo un doblete que jamás podrá borrar de su mente. Los 5.000 hinchas visitantes vibraron con la hazaña y siguen soñando, porque Tigre es segundo, a dos puntos del Cuervo. Los jugadores celebraron la victoria como si hubieran ganado un torneo.
Obviamente Diego Cagna fue el hombre del choque, a pesar de que fuera uno de los dos entrenadores. Inevitablemente, la sombra de Carlos Bianchi estaba en el ambiente de este encuentro que deja a Boca totalmente tocado. Ischia es el discípulo del Virrey, su eterno segundo de abordo, su mejor asistente… Pero Diego Cagna, en sus dos etapas de Boca, fue un fijo para Bianchi, su capitán, uno de esos jugadores en los que el técnico más ganador de la historia del Xeneize depositaba sus órdenes para que las transmitiera al resto del equipo, su futbolista de confianza. Cagna ha heredado el estilo de su técnico de referencia y por eso el encuentro estaba lleno de morbo. Era un duelo de discípulos, de hijos del mismo maestro. Y ganó Cagna, sin duda. Porque Boca no estuvo a gusto, porque Riquelme está físicamente pésimo y porque Ischia aguantó al crack demasiado tiempo, hecho que perjudicó al equipo. Porque las molestias de pubis reducen el potencial de Palacio y porque los canteranos que hasta hace poco se salían apenas hacen acto de presencia. Por eso y porque Tigre no le perdió la cara nunca al encuentro y jugó de tú a un grande que se intimidó ante sus zarpazos.
La hazaña de Cagna sirve para hablarnos de este joven entrenador de 38 años, que jugó en el Villarreal a finales de los noventa y principios de década, tres temporadas, disputando 77 choques. Cagna dejo Boca con 35 años, Basile no lo quería y tuvo que decir adiós antes de lo que pretendía. En 2006 le llegó la oportunidad de entrenar, cogió a Tigre en segunda. No comenzó muy bien pero no varió su estilo de juego ofensivo, sin complejos, osado. Y llegaron los resultados: encadenó trece partidos sin perder y devolvió al Matador a Primera 27 años después. Muchos pensaban que el conjunto de Victoria duraría poco en la elite, nada más lejos de la realidad, hasta el punto de quedar subcampeón en el anterior Apertura. Cagna continúa haciendo historia y a día de hoy es uno de los técnicos más cotizados del fútbol argentino. Por lo pronto ayer se presentó con un valiente 4-3-2-1 y demostró en el que fuera su estadio que tiene tablas suficientes para dirigir a Boca, a pesar de que cuando se marchó Basile la dirección del Azul y Oro no apostara por él.
Otro que viene embalado es Vélez. El equipo de Hugo Tocalli, después de un comienzo lleno de dudas, encadena cuatro victorias consecutivas, con una plantilla sin grandes nombres pero muy compensada. De hecho, ninguno de sus jugadores supera los dos tantos. El Fortín también tiene catorce puntos. Muy lejos de ese guarismo está River. Qué hacer con River. Simeone ya reconoce públicamente que es el responsable de todo lo que le está ocurriendo al Millo, que cayó de nuevo, esta vez en Tucumán, en su visita a San Martín. Comenzó ganando y le remontaron haciéndole tres. La situación es más que crítica, porque San Lorenzo queda ya a diez puntos, mucha tela por cortar para un equipo que ni siquiera sabe a lo que juega, transmitiendo una imagen borrosa, indefinida… Sin Falcao en el campo la pegada de River se reduce a casi nada y sólo el genio de Buonanotte, que últimamente aparece poco, puede aportar la chispa necesaria para lograr el cotizado gol.
Milagrosamente, Racing, que volvió a ganar, en concreto a Estudiantes en El Cilindro, supera al conjunto de Diego Pablo Simeone. En zona tranquila, la mejoría de la Academia es evidente. No puede decir lo mismo Independiente, que desperdició una magnífica oportunidad para meterse en la lucha por el Apertura. Por último, cabe destacar queel Rojo cayó, incapaz de vencer a Newell’s.


Comentarios
Volvio Riquelme y Boca que estaba intratable no ha ganado ni un partido…
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