
Los fantasmas vuelven a aparecer por La Bombonera. La historia es cíclica, dicen los entendidos, y al menos, una vez más, quiere poner a prueba a Boca. El equipo de Ischia, después de completar una enorme remontada con Battaglia y Juan Román Riquelme como líderes, después de consolidarse en el liderato del Apertura a dos fechas del final con dos puntos de diferencia sobre sus perseguidores, echó todo por tierra este fin de semana en un decepcionante empate a cero en La Plata. A pesar de que fue mejor que Gimnasia y pudo ganar el encuentro si Nico Gaitán no hubiera errado un regalo que le concedió Lucas Viatri desperdició una oportunidad de oro para encarrilar el título… Mientras Boca, que soñaba con cantar el alirón en esa misma fecha, se atragantaba con el Lobo platense, sobre todo después de quedarse con uno menos gracias a una infantil acción de Morel, Tigre consumaba una heroica remontada en Rosario contra Central, bailaba con la épica y hacía más real que nunca el sueño de salir campeón por primera vez en su historia.
Central se puso 2-0 en once primeros y fulgurantes minutos, pero apareció la figura de Tigre en las últimas victorias, el jugador que está inyectando gasolina extra para que la ciudad del conurbano bonaerense pueda seguir soñando. Sí, se le apagó el gol a Hugo Morel y apareció Luna, que en las últimas fechas no hace más que perforar metas. Hace una semana marcó un doblete para levantar el encuentro ante River contra Rosario hizo lo mismo, poniendo un 2-2 en el marcador que fue remachado por Lázzaro, un veterano ariete que puso a diez del final en la órbita de la lucha por el Clausura a un Tigre con el que poca gente contaba a comienzos del campeonato.
Lo que no imaginaba Boca ni nadie es que San Lorenzo, por mucho que hubiera arrasado a Huracán en la reanudación del clásico, aunque con uno más, pasara por encima de Independiente. El Cuervo ha recuperado la alegría en su fútbol, vuelve a ser tan sobrado como en las primeras fechas. El Pitu Barrientos se ha convertido en el líder que necesitaba al equipo para ayudar al cerebro Ledesma. Lo de Barrientos en el Cilindro fue espectacular, marcó dos goles e hizo lo que le dio en gana. Después de su irregular paso por Rusia está revalorizándose de lo lindo, su caché sube como la espuma cada jornada que pasa. Otro que estuvo muy bien fue Solari, que marcó el segundo contra el Rojo… En definitiva, da la sensación que San Lorenzo ha vuelto en el momento decisivo, cuando se creía que el mejor plantel del campeonato se había deshinchado incomprensiblemente.
Así las cosas, el Apertura está emocionantísimo, porque detrás de los tres líderes, con 34 puntos, a sólo dos de la cabeza, está Lanús, que viene muy fuerte y que también tiene sus oportunidades, aunque para ello deberían perder todos los que están delante y conseguir la victoria el Granate, hecho nada improbable por otro lado, porque viene lanzado. La pregunta que todo el mundo se hará es qué pasaría si se produce un triple empate en el liderato. En Argentina los títulos no se definen por diferencias de goles a favor y en contra, de modo que si se produce un triple empate habría que jugar una especie de triangular donde se decida el campeonato. Asimismo, en caso de que haya un doble empate, se disputaría una final entre ambos líderes, como ya ocurrió en el Apertura 2006 con Boca y Estudiantes, ganando los segundos. En caso de que el empate fuera de cuatro equipos, es decir, que Boca, San Lorenzo y Tigre empataran y Lanús obtuviera los tres puntos, se harían unas semifinales y luego una final.
Boca y Tigre lo tienen relativamente fácil. Reciben en casa a Colón y Banfield. Los primeros están obligados a ganar, sienten esa obligación, más que nada, porque tuvieron el título en su mano y se han complicado la vida absurdamente. Tigre, por su parte, luchará por la gesta y lo cierto es que tanto los jugadores como su entrenador Diego Cagna, el hombre que en su día fue mito de Boca y jugador predilecto de Bianchi, están con la moral por las nubes. San Lorenzo, por su parte, afronta una dura visita ante Argentinos. Pero el Cuervo ha regresado, de eso duda poca gente… Anda crecido y parte como favorito para sacar la victoria. Toda esa escena la ve Lanús en un segundo plano esperando el milagro y rememorando épocas pasadas, aquel 11 de diciembre en el que sin jugarse nada pegó el sorpresón remontando un 1-0 adverso y amargando la fiesta que se había preparado en la ribera del Riachuelo… Luego llegaría la catástrofe ante Estudiantes, la pelea entre Palermo y Verón… Fue aquel un diciembre negro y son muchos los que temen que la historia se vuelva a repetir. Por eso Boca jugará con una presión extra que el resto, el recuerdo de aquel encuentro fatídico contra Lanús pesa mucho… Sin embargo, ahora está Riquelme en las filas del conjunto xeneize y todos se encomiendan a su magia para acabar con cualquier tipo de maldición pre navideña…



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