
Todo el influjo positivo que la irrupción del ogro Fabbiani había desatado en el entorno de River se fue al garete la semana pasada. El Millonario, que sin jugar excesivamente bien estaba transmitiendo buenas vibraciones, cayó goleado hace siete días ante San Lorenzo por un cruento 5-1 y entre semana vio como Universidad San Martín le volvía a ganar, ya lo hizo el año pasado, en la Libertadores, por lo que la visita al Monumental de Arsenal este domingo se volvía crucial para seguir creyendo en la nueva era de Pipo Gorosito.
La verdad es que no comenzó muy bien el partido para River. A pesar de que los de Núñez comenzaron dominando, con Fabbiani pivotando como él sólo sabe y un Falcao muy correoso, pero la expulsión de Nico Sánchez y un absurdo penalti que acabó el gol de los de Sarandí al filo del descanso. El tempranero empate de Falcao nada más salir de los vestuarios puso dio de nuevo vida al Millo, pero no fue hasta media hora del final, cuando, más de tres años después de su último partido en casa, el Muñeco Gallardo saltaba a la cancha, su cancha, el campo en el que siempre fue ídolo, junto al Burrito Ortega, aunque quizás un escalón por debajo, el último gran ídolo para los hinchas de River. Entonces cambió todo y estalló la locura.
Un minuto, sólo un minuto, necesito el Muñeco para comenzar a pintar una excelsa tarde de fútbol. Jugada de ataque de River, Gallardo recibe escorado en el flanco izquierdo del área, se la acomoda con la siniestra y pega un derechazo con rosca espectacular al otro palo del portero que Campestrini sólo puede observar. Golazo, auténtico golazo, sólo a la altura de los más grandes. Pero había más, porque diez minutos más tarde en otra contra volvió a inventarse una nueva definición exquisita que cerró el definitivo 3-1 a favor de los locales, que sin duda se han enganchado arriba.
River ilusiona, porque al poco que Gallardo encuentre la forma, tiene su enganche, aquel que perdió cuando marchó Ortega. Fabbiani ayer volvió a dejar claro que está a un nivel difícilmente equiparable en Argentina, con asistencia de gol incluida. Falcao parece estar de dulce con el gol, Buonannote tiene que dar un poco más y lo dará, Gerlo este fin de semana dio una lección de coraje y garra, Augusto Fernández recuerda al que deslumbraba en sus comienzos… River tiene muy buena pinta y aunque Lanús se muestra casi intratable, no es de extrañar que en breve alcance la punta.
Muy lejos de esas vibraciones está el irregular Boca, estancado con seis puntos, con un balance de dos victorias y tres derrotas. Los actuales campeones del Apertura no se muestran fuertes en el torneo local, a pesar de que hayan ganado sus dos partidos de Libertadores, fiel reflejo del momento frágil que está atravesando su principal estrella, auténtica alma del equipo: Juan Román Riquelme. Este fin de semana el Xeneize pereció ante Independiente y un gran Rolfi Montenegro, que hizo un golazo y luego marcó otro de penalti, agrandando el capitán del Rojo su figura como jugador emblema de un grande venido a menos que si encadena dos victorias consecutivas podría meterse arriba.
Racing, por su parte, volvió a perder, esta vez contra Tigre en Victoria, y los malos resultados le han condenado a ser el colista del Clausura, además de situarse en promedios de promoción para desesperación. En Central debutó Merlo en el banquillo, con victoria clara de los de Mostaza sobre San Lorenzo, guadianesco como pocos, capaz de golear a River y luego caer de forma clara ante Libertad en la Libertadores y contra el Canalla. Todo eso en la fecha en la que Gallardo, de nuevo, brilló como en sus mejores tiempos en Núñez.



Comentarios
brillante
Lo de Racing pinta muy mal, no solo porque tiene complicadisimo no caer en promocion, sino porque se acerca peligrosamente al descenso directo. Lo de Boca es lo que tiene montar un equipo en torno a Riquelme, un jugador tan inestable mentalmente que es capaz de lo mejor y lo peor.Aunque el descolgarse tan pronto en la liga puede hacer que se centren en la copa aun mas. Lanus como ya te dije en otro post me parece un serio candidato ya que en los ultimos dos años quizas haya sido el equipo mas regular de todos.
un saludo
interesante
Buen resumen Juan. Comentarte sólo que para los hinchas de River, realmente Gallardo no llega a ser un ídolo como tal, se fue muy joven y vino en decadencia. Por delante de él la gran mayoria situaría a Aimar e incluso a D'alessandro, y unos cuantos escalones por debajo de el burrito, claro que ahora mismo se puede decir que si, recupero un enganche, aunque dudo del estado de forma del muñeco, no creo que aguante a buen ritmo el torneo. Y Racing, Racing de mi alma y de mi corazón, sufrí contra Belgrano hace 2 campañas por la dichosa promoción y, aunque me duela, creo que está vez no correrá ni siquiera esa suerte, creo que nos vamos por la vía directa este año. Se le fue el poco fútbol que tenía, Maxi Moralez, y los buenos jugadores que tiene son muy jóvenes para tanto peso, espero equivocarme pero creo que, irónicamente, la 1º vez en mucho tiempo que los socios eligen presidente, nos vamos a la B nacional.
Saludos
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