A ritmo de Tango: Emoción y tensión triple, en una definición histórica del Apertura

Juan Baeza 15 de diciembre de 2008 0 comentarios

Triangular

Buenos Aires. Cinco y veient de la tarde hora local. Boca, San Lorenzo y Tigre comienzan sus respectivos partidos con el título en juego. Si todos ganan, se disputan el Apertura en un inverosímil triangular, que ya tuvo un precedente en 1968. Si ganan dos y uno no, el campeonato se decide en una final como la de 2006. Si gana uno y los otros no, el que vence sale campeón sin tener que recurrir a una segunda instancia. Si todos empatan y Lanús gana, el Apertura se decide en un cuadrangular. Si todos pierden y gana Lanús, el Granate se hace con el segundo Apertura de la historia. Este era el panorama que se presentaba en Argentina para decidir el último torneo del año, múltiples combinaciones para un solo ganador, fecha ideal para los amantes de las apuestas, poco recomendable para los que sufren de nervios, fin de semana de emociones fuertes, de sueños y chascos… Fin de semana de fútbol en estado puro que, al final, dejó las cosas como estaban.

Efectivamente, todas las cábalas y suposiciones se fueron al garete porque todos hicieron los deberes, algunos con mejor letra que otros. San Lorenzo se la jugaba en La Paternal contra Argentinos y durante algunos segundos fue campeón. En el minuto 7 Bergessio hizo el definitivo 0-1 para delirio de los miles de hinchas cuervos que apoyaban al equipo en el estadio del Bicho, entre los que se encontraba, como suele ser habitual siempre que hay un choque importante, el incondicional Viggo Mortensen. Pero poco les duró la alegría a los del Ciclón, porque Boca, con Figueroa en plan matador, se ponía 3-0 en media hora, con dos goles del ex Villarreal y uno de Juan Román Riquelme. Los nervios se trasladaban a Victoria, donde Tigre se atragantaba con Banfield y sobre todo con las noticias que le llegaban desde los estadios de sus rivales. Al equipo de Diego Cagna le temblaban las piernas pero a poco para llegar el descanso, Martín Morel se disfrazaba de héroe y aprovechaba un servicio exquisito de Altobelli para hacer el 1-0.

Al descanso los tres punteros ganaban y en la reanudación, empezando el choque de La Bombonera más tarde que los demás, poco se dio fuera de La Boca. Sí, porque San Lorenzo, a pesar de que en alguna que otra ocasión Orión tuvo que emplearse a fondo, siempre dio la sensación de controlar los tiempos del choque, lo mismo que Tigre. Sin embargo, el Xeneize, que instantes antes del intermedio había visto como Colón reducía distancias, pasó miedo de verdad cuando en el 52 Valdemarín, que ya había avisado poco antes, hacía el 3-2. Inevitablemente el fantasma de Lanús sobrevoló tierras bosteras, más que nada porque Riquelme y Dátolo tuvieron buenas ocasiones para sentenciar y parecían empeñados en prolongar la emoción de un encuentro que parecía no tener historia tras una primera media hora demoledora de los locales. En cualquier caso, la realidad es que Colón jamás creyó en la posibilidad de ganar el partido, aunque, obviamente, su acoso en los minutos del final dejó sin aliento a más de uno.

¿Qué es lo que ocurre ahora? Se viene un triangular, porque en Argentina en los empates en la cabeza no se tienen en cuenta las diferencias de goles, que comienza este miércoles en el campo de Vélez, donde chocarán San Lorenzo y Tigre. El sábado, en el Cilindro de Racing, se medirán Boca y San Lorenzo y se cerrará el torneo, de nuevo en el Cilindro, el miércoles de la semana que viene, con un encuentro entre Tigre y Boca, justo el día de Nochebuena.

Trasladándonos al plano de los pronósticos, donde las previsiones resbalan como el viento en un rebelde día de otoño, en mi opinión lo lógico es que gane San Lorenzo. Y me explico. El Cuervo está lanzado, ha recuperado el nivelazo que presentó en el principio del campeonato, su fútbol de nuevo derrocha contundencia, desaira a sus rivales con múltiples opciones en el centro del campo. Ledesma se apoya en Barrientos y Solari, ambos a un nivel magnífico, en la zaga se ha logrado un gran equilibrio, Orión viene tapando fenomenal y arriba está Gonzalo Bergessio, un jugador hecho para partidos importantes. Y además están Romeo y el Cuqui Silvera. Es sin duda el plantel más compensado y el que más opciones presenta, a pesar de que, todo sea dicho, tiene el hándicap de jugar tres choques en una sola semana.

Boca ofrece dudas. Su defensa no aporta excesivas garantías. Ayer Colón sin pisar el acelerador le metió el miedo en el cuerpo. Viatri es un buen delantero, pero todavía joven, en ocasiones denota falta de oficio, no se lo termina de creer. Palacio, recién salido de una lesión, no cuenta, aunque, todo hay que decirlo, Figueroa viene muy fuerte y la consistencia que aporta Battaglia resulta demoledora en la divisoria. No obstante, todas las esperanzas xeneizes están en las botas de su genio. Si Riquelme frota la lámpara puede pasar cualquier cosa. El asunto es que la frote, como ha venido haciendo en la recta final del Apertura o que no lo haga, como ocurrió la semana pasada ante Gimnasia, básicamente porque no le dejan.

Y luego está Tigre, el equipo de todos. En Argentina, todos los hinchas que no son de Boca ni San Lorenzo, quieren que gane Tigre. Tigre es la ilusión del joven técnico Cagna y sus hombres, jugadores todos de serie b que por un torneo se han convertido en estrellas del fútbol argentino. El mejor ejemplo es el de su enganche estrella, Marín Morel, un futbolista de 28 años que apenas tiene un año y medio en Primera, que ha comenzado haciéndose un nombre viniendo desde abajo, siendo un jugador clave en la 05/06 para lograr el ascenso con Tigre y después para consolidar al Matador en la elite. Suma trece goles y sobre todo se ha destapado como un excelente jugador de entre líneas que seguramente en este triangular juegue sus últimos partidos para el equipo de Victoria. Posiblemente, el equipo que Diego Cagna ha logrado forjar, con nombres anónimos que se han dotado de categoría, se acabará desperdigando después de Navidades. Por eso en la plantilla se respira un ambiente de optimismo y confianza, saben que pueden bailar su último tango y quieren hacerlo por todo lo alto, para dejar su pequeña huella en la historia del fútbol argentino.

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