
Hay entrenadores que nacen para banquillos específicos, o al menos eso parece. Julio Cesar Falcioni nunca defendió los tres palos de Banfield, como guardameta se hizo grande en Colombia, marcando una época de esplendor en el América de Cali, aunque también hizo sus pinitos en Vélez, club de debut. Su concepción del fútbol, vista desde atrás, le hizo desarrollar en su faceta de técnico un sistema netamente defensivo, donde lo importante es asegurar la meta para salir a la contra. Nunca engañó en su metodología, pero los resultados no le acompañaron hasta que en 2003 llegó al Taladro y armó un equipo compacto y severo que rozó la gesta en 2005.
Falcioni clasificó a Banfield para las Copas y en el primer semestre de 2005 lo llevó hasta cuartos de final de la Libertadores, quedando subcampeón en el Clausura. Ese Banfield, con hombres como Barbosa, San Martín, Leiva, Andrizzi o Bilos, se enmarcaba con un rígido 4-4-2, en el que dos jugadores se dedicaban a destruir, más que a crear, un volante era poco creativo y sólo había un hombre de banda con fuerza y potencia, del tipo Bilos, para tener a dos hombres arriba. Todo eso con una defensa bien fijada, con laterales que descartaban la opción de ayudar en el ataque. Nunca engañó a nadie Falcioni, siempre fue de frente con su sistema, pese a lo que se comentase de él, pero su exitoso paso por Banfield comenzó a diluirse en Independiente, primero, Colón y Gimnasia. Este invierno austral firmó de nuevo por Banfield y su misticismo en el Florencio Sola continúa…
Banfield está cuajando un arranque tremendo. Es la gran sorpresa del campeonato junto a Rosario Central, líder en solitario del torneo. Ya hablaremos del Canalla en otro post y su demoledor inicio, con cuatro victorias de cuatro posibles. Hoy quiero hablar de Banfield y Falcioni, terceros en un torneo en el que Vélez y Estudiantes siguen estando fuertes y los cinco grandes languidecen, como viene siendo habitual en los últimos años, en un fútbol argentino loco, donde las identidades de grandes y chicos se han desdibujado y no se sabe quién es quién.
El Taladro arrancó ganando con firmeza a River, sacó un empate en su visita a Argentinos, volvió a ganar en casa, ante Chacarita, y el pasado fin de semana hizo la machada, adjudicándose el Clásico del Sur, en casa de Lanús, en un choque trepidante en el que Lanús comenzó mejor, hizo el primero pero se vio desbordado cuando su eterno rival le remonto con dos goles de un enrachado Tanque Silva, un delantero uruguayo que aunque ha insinuado cosas jamás ha logrado triunfar, pese a que ya tiene 28 años. Sin embargo, en sólo cuatro fechas suma cinco tantos.
Este Banfield de Falcioni mantiene el adn de su entrenador, aunque cierto es que ha evolucionado con respecto al de su primera etapa. Pese a que el Emperador del Sur, como se le denomina cariñosamente por la hinchada del Sola, siempre concibió sus equipos con dos líneas de cuatro bien definidas, en esta campaña ha sabido entender que debido al perfil de jugadores más técnicos podía organizar un conjunto de corte más creativo y dinámico, no tan fijo en sus partes. Sigue apostando por el 4-4-2, pero el dibujo es más flexible: si antes en el medio del campo jugaban dos mediocentros de corte defensivo, ahora Falcioni en la medular apuesta por tres mediocentros, Bertolo, Raymonda y Erviti, todos ellos con marcado carácter ofensivo, quedándose con un solo hombre para la contención, las bandas no están tan marcadas. Pese a que la defensa sigue siendo férrea, es obvio que Banfield muestra mayor fluidez en la divisoria y eso se nota arriba, donde el Tanque Silva y Sebastián Fernández han confirmado todo lo bueno que apuntaron en el pasado Clausura.
El Tanque Silva es el referente, típico jugador pesado con buen remate y colocación, mientras que el Petiso Fernández es chico pero chispeante, hábil y rápido, muy desequilibrante… Para hacernos una idea en términos de nuestra Liga, conforman una pareja similar a la que han hecho en varias ocasiones Munitis y Zigic, salvando las distancias, obviamente.
Banfield, aprovechándose de la vulgaridad cada vez más patente en el fútbol argentino, se asienta en la zona noble y aspira a todo. Sigo pensando que por nombres y proyectos, tanto Estudiantes como Vélez son favoritos, vienen muy fuerte desde comienzos de año y son los rivales a batir, pero Banfield y Central, estos últimos con una excepcional hornada de jóvenes prometedores. Soñar con ganar el primer título liguero de su historia todavía tiene poco fundamento para el Taladro, pero con Falcioni en el banco las expectativas se disparan. La victoria ante Lanús fue realmente excepcional, un subidón de moral para un equipo que tiene en su técnico a su mejor garante, dado lo bien que le sienta ese banquillo.


Comentarios
Ya pasaron 4 años de aquella Copa Libertadores? Ufff! Cómo pasa el tiempo!!
Eso quiere decir que hace más de 5 años que el futbol argentino está totalmente desequilibrado. O por lo menos no sigue la lógica de años anteriores.
Me acuerdo de esa Copa en particular porque lo de Boca fue nefasto y yo seguía los partidos de Banfield y ¡¡¡Quilmes!!!. River lo deja afuera en cuartos por muy poco.
Muy buen post y un gran técnico Falcioni, aunque un tanto defensivo para mi gusto...
Saludos!
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