El Huracán explosivo y lúcido, brillante como pocos onces en la historia del fútbol, que Menotti forjó en la primera mitad de los años 70, dejó la impronta de equipo de gusto y excelencia a los de Parque Patricios. Sin embargo, la realidad siempre fue diferente en las últimas décadas, Huracán ha estado más cerca de los bajos fondos de la tabla que de la punta, de hecho incluso ha convivido con los descensos y la b de forma habitual para decepción de sus hinchas. Pese a todo esa negativa trayectoria y al pesimismo histórico que suele infundir la misma, lo cierto y verdad es que el Globo en este Clausura está embaucando con su fútbol, siendo Ángel Cappa uno de los principales protagonistas del cambio experimentado en los quemeros.
Ya sabemos el estilo de Cappa, es entrenador pero también filósofo y tal como habla pretende que jueguen sus equipos. Su carrera profesional ha tenido buenos y malos momentos, el dúo con Valdano en Tenerife y Madrid, el subcampeonato logrado con Racing a finales de los 90 o el Apertura 2002 logrado en Perú con el Universitario Deportes, que cuajó un juego maravilloso, son sus principales luces. Sombras también hay, claro que sí, pero ahora el bueno de Ángel está recreando en el Tomás Ducó aquel juego primoroso que más de treinta años atrás embelesó a todos los argentinos.
El balance de Huracán no es incontestable, ni mucho menos: cuatro victorias, dos derrotas y un empate… Pero las sensaciones en todos los partidos son idénticas. Huracán siempre jugó bien, a pesar de que saliera golepado contra Gimnasia y Boca. En la segunda le dio un baño excepcional a Racing en el Cilindro y este fin de semana se apostó en las posiciones de arriba derrotando por un contundente 3-0 al líder Lanús, el equipo más regular de los últimos años, uno de los únicos proyectos deportivos serios que hay en Argentina, ahora al mando de Luis Zubeldía, del que prometo contar su curiosa historia en breve.
El caso es que Huracán barrió a Lanús, le ganó poniendo de pie a sus plateas, los hinchas, emocionados por las magníficas vibraciones que transmite su equipo, incluso se atrevieron a pronosticar la victoria en el Clausura… Cappa tiene mucho mérito en toda esta película de sueños y anhelos que viven los seguidores quemeros. A su llegada fue valiente y tiró de cantera, dio la camiseta de titular a una prometedora gama de chavales que apenas disfrutaba de minutos. Futbolistas como Pastore o De Federico, los hombres más desequilibrantes del Globo son la principal aportación del técnico.
Ambos no contaban como titulares para Claudio Úbeda, pero con Cappa cambió la historia. De Federico es un zurdo rutilante, lejos de encasillarle, Cappa le ha dado la libertad para moverse a sus anchas por el centro del campo, siempre acolchándose a la diestra. Tiene una exposividad genial, le sobra calidad y además cuanta con gol… Ante Lanús hizo una jugada que recordó al mejor Messi y a sus 20 años su futuro parece lejos de Parque Patricios. Con Pastore se entiende a las mil maravillas, de hecho ante el Granate le dio una gran asistencia para que éste culminara su doblete. Pastore es otro jugador mangínifico, otro chico de Cappa porque antes de la llegada del entrenador apenas tenía hueco en el once. No es delantero referencia, sino un centrocampista ofensiva con mucha llegada que aún tiene que afinar la pegada, aunque con sólo 19 primaveras tiene tiempo para pulir esa carencia.
Tanto Pastore como De Federico aportan el sello de distinción en Huracán, aunque otro hombre vital es Bolatti, fichado para este Clausura del Oporto con el explícito OK de Cappa. Se ha hecho el dueño de la manija y ha entendido a la perfección el dibujo de su idealista entrenador, cuajando una magnífica asociación con el Maéstrico González, un interesante futbolista venezolano con mucho gol, en la divisoria.
Huracán juega muy bien, merece la pena pararse a ver un partido de este equipo que ya está a sólo dos puntos de Lanús. Siempre he defendido que todos los caminos son lícitos para la victoria, que se puede jugar bien sin alardes, trabajando al extremo la táctica como por ejemplo suelen hacer Rafa Benítez o Mourinho, de hecho creo más en ese perfil que en el de técnicos románticos que casi siempre quieren construir la casa por el tejado. No es sin embargo Cappa un hombre que acumule más fracasos que éxitos, todo lo contrario, su verbo fácil en ocasiones se traduce en un terreno de juego y la verdad es que con Huracán está enamorando.


Comentarios
Muy buenos ambos jugadores que has nombrado. Me refiero a DeFederico, que quizás sea demasiado bajito (1´68) pero que mareó a Lanus como y cuando quiso. Qué grande en dos acciones. Y Pastore me parece fantástico tb. Alto, espigado, con llegada. Me recuerda al mejor Jonás o a Bilos.
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