Este fin de semana dejó muchas cosas interesantes en el fútbol argentino. Martín Palermo volvió a marcar. Si la semana pasada hizo un hat trick, en esta ocasión le metió cuatro a Gimnasia en la Bombonera. Boca destrozó al Lobo, así se conoce al conjunto de la Plata archirival de Estudiantes, merced a la gran puntería de Martín, quien en quince minutos ya había gritado tres veces gol. Reconocido hincha del Pincha, el Loco disfrutó como un enano machacando a su mayor enemigo, pero incomprensiblemente, no fue el que se llevó la mayor ovación de la tarde. No, no fue él ni tampoco Juan Román Riquelme. Fue un amigo, que no está pasando por su mejor momento y que hoy por hoy es el ídolo del sentimiento Bostero.
Guillermo Barros Schelloto es una vieja gloria de Boca que todavía quiere disfrutar del fútbol. En su día formó la delantera asesina del equipo campeón de Bianchi, junto a Riquelme y Palermo. No obstante, con el primero acabó peleado. Con Palermo, en cambio, mantiene intacta su amistad y es Martín ahora uno de sus principales apoyos en el vestuario. Guillermo creció en Gimnasia La Plata como futbolista. Allí comenzó a deslumbrar y a finales de los noventa recaló en La Bombonera. En Boca se convirtió en uno de los líderes de un equipo ya mítico que se fue desmigando poco a poco. En cambio, el Mellizo, como es conocido, no dejó el Xeneize a diferencia de otros compañeros y con el tiempo se ha convertido en el auténtico ídolo de la afición.
Sin embargo, en los últimos tiempos no lo ha pasado bien. Con Basile gozó de pocas oportunidades. Pidió entonces que le bajaran al segundo equipo y allí jugó para no perder la forma. El mismísimo Diego Armando Maradona, confeso hincha de Guillermo, fue a apoyarle en uno de esos encuentros desplegando una emotiva pancarta. Con La Volpe recobró protagonismo y parecía que iba a tener sus oportunidades con Miguel Ángel Russo. El actual técnico lo reconvirtió a enganche y respondió bastante bien en las pruebas que le hicieron en verano. Pero la llegada de Román, su enemigo, lo dejó fuera. En la anterior semana, con Palacio, Palermo y Riquelme fuera de juego, Guillermo no tuvo su oportunidad ante el Toluca mexicano. Boca perdió y para algunos la actitud de Russo fue tomada como una falta de respeto hacia un mito. Maradona, entre otros, alzó su voz y, a pesar de que él fue uno de los que recomendó el fichaje del actual técnico, dijo que Russo se estaba equivocando al condenar al Mellizo al ostracismo.
Este domingo tuvo por fin su oportunidad e iba a jugar por primera vez de la partida. Volvió el mágico tridente de los años grandes de comienzos de década. Riquelme, Guillermo y Palermo querían volver a dibujar fútbol. Y vaya si lo hicieron. Schelloto debutaba en esta temporada ante su equipo de toda la vida, del que es confeso hincha, Gimnasia de La Plata. En el palco de Maradona se descolgaba una pancarta que rezaba: “Guille, los Maradona te amamos”. Cuando la megafonía recitó el once, el nombre de Guillermo fue el más ovacionado, quedando claro en sentir popular.
Arrancó en encuentro y comenzó el recital local. Esta vez el cerebro no fue Riquelme. Guillermo decidió ejercer de crack. Inició la jugada del primer tanto, le dio a Palermo el segundo en bandeja y también le ofreció el cuarto a su amigo, platense como él. Sí, porque si Guillermo le estaba haciendo daño a los suyos, Martín disfrutaba de lo lindo castigando al equipo que más detesta su corazón. Lo curioso de todo esto es que los goles que marcó Palermo tras asistencias del Mellizo no acabaron con ovación para el Loco. Todos los vítores fueron para Schelloto. En el segundo tiempo se retiró tocado y la Bombonera tembló cantando “Guillermo no se va, Guillermo no se va…” Era sin duda la tarde los viejos roqueros y Martín que llevaba tres hizo el cuarto en la recta final. El Loco sigue en su reto de ser el máximo goleador de la historia de Boca. Le faltan sólo 27 tantos, aunque su contrato finaliza el 30 de junio, al igual que el de Guillermo. En principio, a comienzos del Clausura la continuidad de ambos estaba casi descartada, pero ahora a ver quien se atreve a dejar fuera a estos dos platenses, banderas del Xeneize. Es más, muy bien tendrá que volver Palacio si quiere hacerle sombra a un intratable Palermo que en los dos últimos encuentros lleva siete goles. Casi nada.
El Burrito vuelve con gol decisivo
Además del de Guillermo y Palermo, el otro gran nombre propio de la jornada es el de Ariel Ortega. El Burrito por fin saltaba a un terreno de juego después de perderse el inicio del campeonato por culpa de sus problemas con el alcohol. Lo hacía cuando River era incapaz de superar en su campo a un cada vez más descendido Quilmes. Parecía que el Millo, que no juega bien pero sigue ganando, no iba a poder sacar los tres puntos de una cancha en principio asequible, pero entonces apareció la astucia de Ortega a última hora para decantar el encuentro a favor de los visitantes.
Belluschi tocaba la bola. Abría para Galván, quien había sustituido al reciente fichaje Mauro Rosales, procedente del Ajax. Galván la mandó a la olla y allí el Burrito peinó de cabeza y en segunda instancias hizo el tanto ayudándose con su mano izquierda. Los jugadores de Quilmes estallaron de cólera pidiendo que se anulara el tanto, pero el colegiado del choque Daniel Giménez no interpretó que el delantero de River tocara con las manos intencionadamente el cuero. Así las cosas dio validez a un tanto que encendió a los locales. Al término del choque el portero Grosso confesó que tenía ganas de pegar al Burrito pero que no lo hacía por temor a sanciones.
Para Ariel, en cambio, el estreno no ha podido ser más esperanzador. Nada podía irle mejor en su regreso a los terrenos de juego y Passarella ya se frota las manos pensando en recuperar a una de sus estrellas para la causa. No obstante, a pesar de que River ha ganado cinco encuentros y sólo cedido una derrota, continúa detrás, tanto en puntos como en sensaciones, de San Lorenzo. El equipo de Ramón Díaz da la impresión de ir un pasito por delante de los demás y este fin de semana volvió a ganar, de nuevo con tanto de la Gata Fernández, quien está totalmente enrachado. El Cuervo venció a domicilio a Rosario Central.
La jornada nos deja también una inesperada derrota de Arsenal ante Newell´s, victorias de Estudiantes, con gol de Pavone, y Vélez, que siguen enganchados arriba, y también triunfo de Independiente. El Rojo derrotó en el Cilindro a Lanús por la mínima. En cambio, su archirival, Racing de Avellaneda no pudo confirmar su mejoría de la semana pasada y cayó en La Paternal ante Argentinos. El conjunto de Mostaza Merlo sigue más cerca de abajo que de arriba y parece que el objetivo de clasificarse para las copas internacionales va a pasar a mejor vida si la Academia no arranca de una vez.
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Comentarios
siiiiiiii gillermo no se va no se va, no se va
:s
Es Mauro Rosales, y Fernando Belluschi
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