A ritmo de Tango: Muerte en un cementerio

Juan Baeza 4 de junio de 2007 2 comentarios

Boca muere

Vive de fiesta Boedo, el Bajo Flores y todos aquellos cuervos que vuelan por Buenos Aires, por el resto de Argentina y por el mundo. Sólo una catástrofe puede impedir que los azulgrana salgan campeones del presente Clausura, cuando faltan dos jornadas para el final. Ha sido la jornada ideal para los santeros, aunque, fíjense que curioso, ningún hincha de San Lorenzo podía imaginar tal cosa cuando el sábado Argentinos Juniors le pintaba la cara a los de Ramón Díaz, empatando a quince del final la ventaja inicial conseguida por Tula.

La lectura tras ese choque era obvia. Estudiantes y, sobre todo Boca, se podían meter de lleno en el campeonato. Pero no. Para nada. Ni mucho menos. En ninguno de los casos. Boca visitaba a Colón, en el Estadio Brigadier General Estanislao López, también conocido como el Cementerio de los Elefantes, debido a que allí suelen caer los grandes. De hecho, incluso Pelé y Maradona fueron zarandeados por el fútbol sabalero. Y en el Cementerio, a Boca ya le tenían el féretro preparado.

Efectivamente, el Cementerio de Elefantes hizo honor a su apodo y Colón propinó un severo golpe a las ilusiones bosteras de alcanzar a San Lorenzo. De nuevo Russo tiró de rotaciones. Aunque empezó perdiendo, Boselli logró la igualada y en el segundo tiempo las estrellas salieron a escena, primero Riquelme, después Palacio y finalmente Palermo. Sólo valía ganar, había que sacar los tres puntos bajo cualquier precio… Y en esas, en el ocaso del choque, en el minuto 87, apareció Rubén Ramírez, que había salido poco antes, para hacer el segundo de Colón, asegurar prácticamente la permanencia y dejar al Xeneize con la boca partida.

A dos jornadas del final y cuatro puntos de distancia, el título a Boca se le pone casi imposible. De hecho, a San Lorenzo le vale con una victoria, porque el otro que estaba en la pelea ya ha dicho bye, bye. Simeone visitaba con sus chicos el Cilindro. El ex Atlético nunca ha escondido su amor incondicional por la Academia. En cambio, en Avellaneda la gente no olvida como en el Apertura cantó sin ningún tipo de complejo a pleno grito los goles que Estudiantes les hizo a los blanquicelestes.

Sin la Brujita Verón, el Pincha no encontró su mejor tono, estuvo desubicado y fue borrado del mapa por un Racing de Costas que cuando quiere transmite buenas sensaciones. Pellegrano recordó al que despuntó en Chicago, Maxi Morález tuvo su día y fue un torrente por la zurda, mientras que Sava abrió el marcador y le dio el segundo al Piojo que volvió a mojar para consumar la venganza al Cholo y darle la alegría a Gimnasia La Plata, equipo tradicionalmente hermanado con la Academia por su rechazo común a Estudiantes, pues el campeón del Apertura se va a quedar sin festejar.

Por cierto, hablando de festejos, el Piojo celebró su tanto con especial ímpetu, quien sabe si será el último con Racing pues su continuidad no está asegurada, así como también sorprendió que la hinchada de la Acadé cantará de forma insistente que Bergessio no se vende, aunque bien saben en Avellaneda que retener al torito será difícil. En su día se habló del Deportivo, quién sabe.

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