
Cuando él quiere puede poner en píe a un estadio entero. El problema es que últimamente parecía fuera de sí. Seguramente, no ayudó mucho que cuando deslumbraba en el pasado Apertura, Daniel Passarella lo tasara en 40 millones de dólares para los interesados en comprar. De hecho, desde que dijo eso su técnico, el rasta Fernando Belluschi no ha dado pie con bola. En el anterior Clausura se esperaba un duelo del 8 de River contra Riquelme. Pero el rosarino no estuvo a la altura. En este Apertura ha hecho varios amagos de vuelta. Y este domingo confirmó su regreso.
Por fin el Monumental volvió a disfrutar. Cuando un campo como el de River, acostumbrado a ver espectáculo, a ver fútbol fino, a gritar goles, lleva tanto tiempo con la boca seca, un partido como el de este domingo contra Vélez supone una auténtica bendición. Las gradas de Núñez volvieron a corear el nombre de Belluschi, cosa que no ocurría desde el Superclásico ante Boca. El rasta dio una auténtica exhibición. Le regaló el primero a Ríos, hizo el segundo con un trallazo lejano, volvió a marcar de un remate acrobático y finalmente redondeó el 5-0, empalando de forma maravillosa el cuero.
A Belluschi se le ve bien, estaba dando buenas sensaciones y al igual que River está estirando los brazos. Ya era hora. Hay ganas de que explote. Ojalá saque todo lo que lleva dentro. Entonces disfrutaremos. Ojo con el Millo, que ya está a un punto del liderato en un Apertura de infarto, que lideran Independiente, Tigre y Boca. Curiosa jornada ésta, porque el sábado el Rojo, que cedió un empate ante San Martín en el Cilindro después de ir perdiendo 0-2, se puede dar con un canto en los dientes, después de que Boca cayera el domingo, otra vez más, en el Cementerio de los Elefantes de Colón, otra vez. El Xeneize cayó de la forma que más duele, en el descuento de un tiro lejano.
Boca tiene carencias. Ante Colón vio interrumpida una magnífica rachas de victorias, pero lo cierto es que gana por que su rudeza, por su fuerza, por su oficio. Boca vence pero no convence. A Boca le falta la clarividencia de Román y salvo encuentros como el de Independiente no se pasea ante sus rivales. Russo sigue experimentando en el enganche y lo cierto es que ni Palermo responde arriba como hace unos meses, ni Palacio aporta goles. Rodrigo es el jugador más desequilibrante de este equipo, posiblemente del campeonato. El problema es que todo el peligro que genera lo acaba desperdiciando. Y eso hay que corregirlo.
El Apertura está bonito porque Tigre sigue sorprendiendo y porque detrás vienen Banfield, Colón, Vélez y otros muchos. Está apretada la cabeza, aunque en esa guerra faltan dos grandes. No está San Lorenzo y eso es una sorpresa. El equipo de Ramón Díaz no se parece en nada al que ganó el Clausura. Está echando en falta y mucho a Ledesma, aunque los fichajes han sido muchos. Es cierto que Lavezzi aportaba gran movilidad arriba, pero las altas de Bilos y Romeo deberían amortizar su ausencia. El caso es que el Cuervo no funciona y el domingo el Arsenal de Gustavo Alvaro lo volvió a pasar por encima, 2-4 y sumando. Hay que recordar que el conjunto de Sarandí había echado a los azulgranas de la Sudamericana.
El otro grande que falta es Racing. Esto ya no sorprende a nadie. Hay cosas en el fútbol que no tienen explicación. La Academia es una de ellas. No fue peor que Estudiantes en La Plata, pero la efectividad a balón parado de los de Simeone resultó suficiente para consumar otra derrota de los de Avellaneda. Derrota que deja muy tocado a los de Gustavo Costas. Ojo, que Racing está en zona de promoción y sigue sin sumar. El asunto se torna preocupante.
Sin duda, en esta fecha el gran beneficiado es River. Después de dos años sin alegrías. Después de un inicio difícil, con Passarella más que cuestionado, por méritos propios, claro. Después de todo eso en Núñez hay motivos para la esperanza. También en las gradas, porque la policía se anticipó este domingo a los barras antes de que las dos facciones de Los Borrachos del Tablón se fueran a enfrentar en los aledaños del club. Más de cien detenciones, entre ellos Adrián Rousseau, el líder del grupo que ahora mismo domina la guerrilla de hinchas que viene dándose desde el pasado mes de febrero. Adrián sigue detenido. Hay que recordar que juró vengar la muerte de su mano derecha, Gonzalo Acro. La justicia argentina tiene ahora una gran oportunidad para darle un estacazo a los ultras que tienen el fútbol como un negocio y no como una pasión. A ver si la aprovecha.



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