
River se hunde. River no gana y es un primor. Está claro que algo se pudre en el Millonario, que con ocho puntos comparte farolillo rojo con Central en este sorprendente Apertura. Han sido muchas las derrotas en este torneo pero la de ayer fue especialmente dolorosa porque quien inflingió el castigo fue Boca. Efectivamente, el domingo pudimos disfrutar de un nuevo Superclásico, la gran fiesta del fútbol argentino… Y no decepcionó, porque Riquelme volvió a demostrar que cuando quiere es diferente, un iluminado con la bocha en los pies, una maravilla, el mejor enganche del planeta.
Fue el de ayer, el superclásico de la grandeza de Román, a pesar de que Paletta en defensa y Bataglia en la medular hicieron un partidazo. Pero fue, insisto, el superclásico para la exhibición y lucimiento personal del diez, que quiso dejar claro en el mismísimo Monumental quien es el diestro más descomunal que juega hoy por hoy en Argentina. River afrontaba el choque en malísimas condiciones pero en Boca tampoco pintaba muy bien la cosa, después del enfrentamiento público entre Cáceres y Riquelme. Pero una vez en el campo nada cuenta y el diez bostero sacó su mejor repertorio, todo un arsenal de pases y caricias al cuero… Y por supuesto le regaló un servicio ideal al joven Viatri para que hiciera el único y definitivo tanto de la victoria.
El abrazo que al término del encuentro se dieron Riquelme y Cáceres simboliza el entierro del hacha de guerra y da alas a Boca, que no estaba pasando por su mejor momento. Obviamente, pensar que el Xeneize puede pelear el Apertura es una quimera, porque está a ocho puntos de San Lorenzo, que volvió a ganar. No es la distancia, sino las sensaciones que domingo tras domingo transmite el Cuervo, un equipo lanzado hacia el título, que sin duda tiene la plantilla más compensada del campeonato y lleva seis victorias al hilo.
River, por su parte, continúa sin respirar. En el Apertura, después de diez jornadas sólo ha ganado un encuentro. Lleva ocho fechas sin sumar tres puntos… Vive una situación crítica, prácticamente sin precedentes. Y en el imaginario colectivo del hincha toma fuerza el Burrito Ortega. El propio Riquelme restó importancia al potencial del Millonario en la previa del superclásico cuando le tocó valorar a los de Núñez, señalando que había perdido mucho con la salida de su mejor jugador. Lo de ayer fue preocupante, porque ni siquiera supo aprovechar su superioridad numérica durante casi toda la segunda parte, después de que Ibarra se acordara de la familia del linier, hasta el punto de que Boca le dio un repaso a con uno menos.
Desde que se fue Ortega nunca se le ovacionó con tanta intensidad. Después que se despidiera a los jugadores con pitos y que Simeone viera como un proyectil pasaba cerca, ya dentro del vestuario, los jugadores y el técnico pudieron escuchar el reclamo de los hinchas, furiosos por la derrota, clamando por la vuelta del ídolo, del que nunca debió haberse ido, del que prescindió Simeone… Da la sensación de que en River quema la bola, de que falta un futbolista con agallas que agarre el balón y se eche el equipo a sus espaldas… River sufre y si no le gana en la Sudamericana a Chivas Simeone tiene muchas posibilidades de no acabar su contrato. Quizás sea lo mejor porque resulta evidente que no hay conexión entre el técnico y el equipo… La sombra de Ortega todavía amarga al Cholo y Riquelme sigue haciendo daño en la herida abierta. “Andando nos hubiera hecho mucho daño”, asegura el crack bostero sobre el Burrito… Eso nunca lo sabremos.



Comentarios
riquelme no es zurdo
Lástima que JRR es diestro, mi querido.
Un gran lapsus… Gracias por avisarme. Saludos
Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect