Boca es así. Y no hay que darle más vueltas. Cuando todo pareció derrumbado, tras la caída frente a Arsenal por 4 a 1, apareció ese valor agregado que en los últimos tiempos caracterizó a los de La Boca del Riachuelo. Sin Carlos Bianchi, el horizonte pareció demasiado lejano. La historia comenzó a delinearse cuando su presidente, el Ingeniero Mauricio Macri, tuvo que bucear en las profundidades de los registros y contratar un nuevo orientador, que al menos, hiciera olvidar y renacer los títulos conseguidos por el Virrey. Se barajaron varias posibilidades y allí apareció Diego Maradona para susurrarle al oído el nombre de Alfio Basile.
De carácter fuerte, de firmes convicciones, de llegada rápida a los planteles el ex técnico del seleccionado argentino en el Mundial de los Estados Unidos, ganador entre otros títulos de las Copa América del 91 y 93, con un record casi insuperable al frente de planteles Nacionales con 33 partidos invictos, tomó el timón. Pocos creyeron en él. Es cierto, el equipo se reforzó convenientemente. Se invirtieron algo más de 10 millones de dólares. Pero no pareció tener mucho crédito ante una multitud que reclama rápidos éxitos. Que se vio sacudida e impactada cuando al su ídolo máximo, Guillermo Barros Schelotto lo limito a no jugar y mas tarde a ponerlo, ante el repudio de de casi todos, tan sólo unos minutos. Al final, cuando todo estuvo casi resuelto. Pareció un pecado que pocos le perdonarían.
Pero aun sin lucir, en muchos tramos de la Liga sin jugar siquiera aceptablemente, fue arrimándose y escalando. Con la ardua responsabilidad de tener un frente que su dirigencia nunca dejó al margen: la Copa Sudamericana.
Con el corazón como bandera y estandarte, sin muchos pasajes de buen fútbol, fue acomodando las piezas. Le alcanzó con un par de pelotazos cruzados para definir encuentros que parecían imposibles de torcer. Estuvo al acecho, alcanzo y ganó sobre la rayas.
En un Campeonato envuelto en un manto de sospechas arbitrales y rumores de incentivación que al final nadie, periodismo incluido, pudo comprobar, en el extremo Sur de la Provincia de Buenos Aires obtuvo su Campeonato numero 22.
Nadie podrá afirmar jamás si fue el mejor o el menos malo. Pero fue Campeón. Como lo exigió “su pueblo“. Para que se entablara eso que hoy nadie discute: Sin Bianchi también se puede. Antinomias y reflexiones de una pasión que enciende las más irreconciliables de las polémicas. Aunque la razón sea lo menos razonado. Pero los simpatizantes en este extremo del Mundo austral son así. Casi igual a los de todos lados. Casi…
Atrás quedó Gimnasia y Esgrima La Plata, con un técnico incipiente como el ex internacional Pedro Troglio. Tuvo un plantel joven y perdió gas en el último vuelo. Su prioridad fue escaparle al descenso, que con un flaco y magro promedio lo acecho invariablemente. Ganó seguido, en serie, y chocó con la punta del Torneo. Hizo más de lo esperado. Se le escapó al final. Peleó con todos de igual a igual. Llegó a lo más alto. Pero no pudo aferrase a la cima. De cualquier manera a la hora del frío balance final habrá que reconocer sus méritos.
Escalones más atrás quedó Vélez Sarsfield, tercero, con un “corto” plantel diezmado por lesiones y un competencia entre Campeonato y Copas que minaron sus energías. Mas atrás quedo Independiente, cuarto, que mostró como pico saliente a dos de lo mejores, sin dudas, jugadores de este último año: el guardavalla Oscar Ustari y el fantástico delantero Sergio Agüero. Lejos, opacos, sin brillos aparecen: River, sexto, San Lorenzo, noveno y Racing, undécimo; con muchas penas y pocas glorias.
Se cerró un Campeonato apretado, no de gran vuelo futbolístico pero apasionante hasta el silbato final. Llegó el descanso y la reestructuración de planteles. A Boca, siempre Boca, le queda por llevarse la Copa Sudamerica, que en este fútbol también globalizado jugara ante un equipo del Norte de América. Curiosidades y rarezas que le dicen…El nuevo desafío esta al alcance de la mano. El próximo domingo ante Pumas, de México (empate a 1 en el encuentro de ida) tiene una nueva oportunidad de clausurar el último mes del año consiguiendo dos títulos en menos de cinco días. Que no es poco. Por eso, aun corriendo como una verdad de perogrullo: Boca es Boca. Y es así. La leyenda continúa…



Comentarios
yo soy re fanatica de boca y me gusto mucho como basile manejo el plantel no se pueden quejar de el hizo mucho por el equipo.gracias