
Era algo esperado que se confirmó ayer con unas declaraciones de Carlos Salvador Bilardo en las que aseguraba que jamás volverá a ocupar un banquillo. Al leerlas lo mínimo que puedo hacer es escribir un post a modo de homenaje al ‘Profesor’, a ese técnico racial, eminencia del banquillo, símbolo por excelencia del resultadismo, ganador nato, posiblemente el entrenador que más sintonía tuvo con Maradona, el que le dio alas para volar y dejar atrás a tanto inglés en 1986, el que en Italia 90 demostró que con sólo cinco goles se puede rozar la épica de ganar un Mundial, el competidor por excelencia, el inventor del mítico ‘pisalo, pisalo’, el padre de eso que se conoce como otro fútbol.
Además de ser una persona excepcional, Carlos Bilardo lo podemos catalogar como un teórico del fútbol, quizás uno de los técnicos que más ha aportado a este deporte. Era un táctico genial que siempre imponía el fondo a la forma. En Argentina, como bien es sabido, hay dos opciones: Bilardo o Menotti, que aboga más por la estética y la belleza. Para Bilardo la única prioridad era ganar o ganar, al precio que costase. Intuía el campo de fútbol como un campo de batalla el que todo estaba permitido salvo que el colegiado dijera lo contrario. En España sólo tuvimos la suerte de disfrutarlo poco más de un año en el Sevilla FC. Bilardo fracasó porque su gran objetivo era recuperar a Maradona y no lo logró. Lo intentó todo. El astro argentino era un asiduo de la noche sevillana y el genial técnico se encargaba de que nunca saliera solo. Siempre iba acompañado por jugadores del plantel con el fin de que lograran vigilarle para evitar tentaciones, con expresas órdenes de dejarle bien recogidito en casa. Los entrenamientos los fijaba por la tarde, sólo para complacer al figura, muy consciente él de que su talento era ilimitado. Sin embargo no logró reconducir la situación y por eso marchó. Maradona ya estaba perdido.
Decir Bilardo es decir Estudiantes de la Plata. A pesar de ser natural de Buenos Aires y comenzar sus primeros años en San Lorenzo y luego en Deportivo Español, el ‘Narigón’ es en el Pincha donde se consolida como futbolista. Forma parte de aquel inolvidable equipo que en 1967 rompe la hegemonía de los cinco grandes saliendo campeón nacional y que luego deslumbró a América ganando tres Libertadores consecutivas y una Intercontinental ni más ni menos que al Manchester de George Best. Fue ahí, en La Plata, donde comenzó su carrera de técnico, salvando al que sería el equipo de su vida y una década después haciéndolo campeón. Fue también en Estudiantes donde entrenó por última vez, sacando a los platenses de lo que parecía un descenso asgegurado.
Cuentan los que le conocían, que cuando en España algún alumbrado osaba recriminar su estilo, el gran Bilardo sacaba pecho y decía: “Yo gané un Mundial y llegué a otra final, lo hice con Argentina. ¿Quién hizo eso?” Y es cierto. Sus credenciales son prácticamente inigualables y le han servido para que con los años adquiera un carácter indomable, marcado por el convencimiento pleno de la certeza de sus opiniones. Gustará o no, pero ¿quién ha ganado un Mundial y ha llegado a una final de otro?


Comentarios
Beckenbauer
34 años como director técnico. Si tan importante es GANAR ¿cómo se explica que obtuvo dos títulos en toda su carrera? Con Colombia realizó la peor campaña en Eliminatorias de su historia, obteniendo solo 2 puntos, quedando ULTIMO. En el 96, en 19 partidos sumó 21 puntos menos que River, archirival de Boca. En la temporada 1996/97 el Sevilla se fue al descenso. Y todo esto en el plano estadístico, porque en el humano es un ser despreciable, violento y mal deportista.
German todo muy exacto. Tal vez solo te falto mencionar que antes de terminar haciendo de payaso cantando y bailando en los programas de ese mamarracho que ponia en el aire la mafia que maneja el futbol sudamericano llamado FOX Sports, el "Doctor Bidón" también le legó a la gran historia del futbol su "revolucionaria" estratégia de dopar a los rivales ¡en instancias decisivas de nada menos que UN MUNDIAL DE FUTBOL !, como hiciera con el pobre brasileño Branco en los octavos de final de Italia 90. Lo que se dice todo un ejemplo de conducta, de deportista cabal y persona de bien.
Argentina ganó el mundial 1986 a pesar de Bilardo
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