
Suceso chocante que se veía venir. Las relaciones del Turco Mohamed, entrenador de Huracán, con el presidente Carlos Babington estaban deterioradas y la bomba estalló el martes. El técnico, mito viviente del Globo y posiblemente la única figura que genera consenso en su masa social, ha dimitido en su cargo provocando un auténtico revuelo. Casi medio millar de aficionados se fueron a la sede del club de Parque Patricios para expresar su más enérgica protesta por la marcha del entrenador, siendo parados por la policía en su intento de entrar en el edificio. No fueron los únicos que se volcaron con Mohamed. Los jugadores intentaron convencerle, Babington también, pero la decisión era firme.
El Turco devolvió el año pasado a Huracán a Primera y el arranque en el Apertura con dos victorias, tres empates y sólo una derrota en la Bombonera, estaba siendo bastante bueno. Pero la inestabilidad social, las insinuaciones en torno a que ha salido lucrado con el traspaso de una de las estrellas del equipo, Joaquín Larrivey, al Cagliari y la progresiva falta de estructuras sin que sus pedidos fueran atendidos terminaron de rebosar el vaso de su paciencia.
Lo cierto es que Mohamed se ha visto en medio de muchos intereses, en el centro de la guerra que Babington mantiene con la oposición. Y lo cierto también es que desde la dirigencia no se atiende como debiera al primer equipo. No es como en su primera andadura en Huracán, cuando los jugadores ni siquiera estaban al día en sus salarios, sino que los campos de entrenamiento tienen unas condiciones inaceptables, a penas hay material para trabajar y en las últimas semanas de las duchas sólo salía agua fría. Agua fría que incluso ha provocado resfriados a futbolistas que se tradujeron en bajas absurdas.
El Turco aguantó hasta que pudo. El trabajo cada día era más difícil de hacer, la sensación de que a los que mandan lo que menos importaba era el equipo estaba ahí… Tenía que estallar. Por eso la afición, consciente del buen trabajo del técnico y del caos que se vive en el club le ha apoyado de forma contundente. El problema es que ahora Huracán se queda huérfano y aunque ya suenan nombres para coger el timón, sobre todo Burruchaga, difícil será que el equipo dé el nivel que estaba ofreciendo con Mohamed.
Esta salida es un nuevo palo para Mohamed, porque a nadie le gusta salir de su casa. No obstante, el Turco está curado de espantos tras perder en un accidente de tráfico a un hijo de nueve años cuando animaba a Argentina en el Mundial de Alemania. Sus palabras no dejan lugar a dudas en cuanto a su postura: “Algún día voy a volver: será cuando todos entiendan que Huracán es lo más importante”. Que vuelva cuanto antes. En cuanto a Babington, todavía más toro que lidiar.

