Cuando todos los alicientes juegan en tu contra, cuando ya pocos creen en ti, lo mejor es envalentonarse y creer que sí, que es posible. Con esa premisa salió anoche el Villarreal en el Etihad Stadium, donde le esperaba el equipo más caro del mundo, el mismo que encadenaba trece partidos consecutivos sin conocer la derrota en su propia casa en competición europea. Los de Juan Carlos Garrido tampoco llegaban al choque en estado de euforia: contaban sus partidos por derrotas; el arranque, en líneas generales, no ha sido del todo esperanzador; no ganaba en Inglaterra, en el Viejo Continente, desde la 2005/2006 y caer derrotado significaría despedirse, prácticamente, de la siguiente fase. Lamentablemente, la valentía no fue suficiente (2-1).
Y eso que el Villarreal no se amilanó ni por el escenario ni por el abanico de estrellas que tuvo delante. El Submarino ya sabe lo que es escribir páginas gloriosas de su historia ante rivales aparentemente superiores, pero anoche, el Manchester City fue, simplemente, más efectivo. Porque probablemente los amarillos jugaron su mejor envite desde que arrancó la temporada, avanzándose primero gracias a un gol de Cani. Pero los finales del primer y segundo acto les crucificaron. Primero, porque Marchena, tratando de despejar un centro desde la banda, marcó en propia puerta el empate. Segundo, porque cuando el empate se aceptaba como mal menor ante un conjunto respetable, apareció el Kun y amargó la noche castellonense.
Sólo le bastó tres minutos al Villarreal para hacerse con las riendas del encuentro. Mientras su rival se quitaba las legañas, un robo de balón en el centro del campo de De Guzmán acabó en las botas de Rossi, que sin contemplaciones buscó superar a Hart con un zurdazo desde la frontal. El guardameta sólo pudo repelerlo y en la carrera por alcanzar el rebote ganó Cani, que dejaba patidifuso el coliseo citizen con un gol que premiaba la puesta en escena amarilla. El hombre que trajo de cabeza a Diego López fue el lateral Kolarov, para sorpresa de los allí presentes. Quizá sea el punto fuerte de la plantilla de Roberto Mancini, donde cualquiera, desde cualquier posición, te la puede llegar a jugar.
Así, el serbio se adueñó del flanco izquierdo y probó con un disparo que atajó el guardameta español. Luego, a balón parado, volvió a dejar muestras de su buena puntería, pero de nuevo apareció Diego López, de los mejores de su equipo, para solventar cualquier tipo de problema. Un córner botado por el propio Kolarov terminó con un remate alto del holandés De Jong. En esos instantes, además, las buenas noticias llegaban a la disciplina castellonense, pues el Bayern de Múnich ganaba al Nápoles, en un resultado que le venía como anillo al dedo al Villarreal, que minutos más tarde acabaría viendo como los planes se iban al traste entre el buen hacer del City y de los italianos, que en ningún caso se dieron por vencidos.
Con Rossi echando de menos las triangulaciones y, por ende, recibir balones, y con una defensa correcta, el resultado lo supo aguantar el Villarreal hasta tres minutos antes de llegar a la conclusión de la primera entrega. Fue ahí cuando al City le dio por combinar, con un Silva espectacular, que sirvió la bola, cómo no, a Kolarov, que vio a Dzeko dentro del área. Su centro no lo remató el bosnio, pero sí Marchena, que se adelantó al ariete pero con tanta mala suerte que superó a Diego López. Muy mala pata para el defensa andaluz, que a lo largo de los noventa minutos estuvo, como Gonzalo, de diez.
Tras el paso por la caseta, y con el susto que provocó Dzeko al par de minutos, la ambición con la que se suponía que saldría el equipo inglés no fue menos que una absurda hipótesis. Los pupilos se Garrido se sintieron cómodos, se acercaron al área rival con cierta naturalidad y cuando era menester, tiraba de contras. Sin embargo, ningún acercamiento se tradujo en gol, mientras pasaban los minutos y el empate, a fin de cuentas, no se veía como un mal resultado.
Mancini, viendo el percal, optó por dar salida a uno de sus hombres de refresco: el Kun Agüero, que regresaba a los terrenos de juego tras varios choques de inactividad por una lesión. Y su presencia podría haber sido anecdótica si no llega a ser porque su entrada modificó el esquema del Villarreal, que pasó a jugar con cinco defensas, y porque en el alargue, cuando el 1-1 parecía definitivo, aprovechó un centro desde la izquierda, acariciado con el tacón por Silva, para empujar el balón dentro de la portería de Diego López, que, junto a sus compañeros, se quedaron con cara de nada. No hubo tiempo para más. Sólo para encajar una derrota muy dolorosa, que unida al empate final del Nápoles en Italia, hace que el sueño europeo quede, salvo milagro, en eso, un sueño.
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Comentarios
"no ganaba a domicilio en el Viejo Continente desde la 2005/2006"
¿Perdón? http://www.uefa.com/uefaeuropaleague/season=2011/matches/round=2000130/match=2003804/postmatch/report/index.html
El domicilio, en este caso, se refire a Inglaterra, donde no gana desde un 1-2 al Everton en la fase previa de ese año. Lapsus que corrijo y disculpa si te ha ofendido tanto.
Mejor que el Villareal este casi eliminado. Este año deberian preocuparse por no descender en la Liga Española. Selección Española Copa del Rey
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