
La primera piedra del Juventus Stadium estaba pensada para noches como ésta. Tras recuperar la hegemonía italiana hace apenas unos meses, un grande de Europa como la Vecchia Signora necesitaba vivir de nuevo esa sensación de las grandes citas europeas ante los mejores equipos del Viejo Continente, y hoy recibía nada menos que al actual campeón de Europa, aunque lo único que llevó el Chelsea a Turín del título conquistado la pasada temporada fue el recuerdo de aquel encuentro en el Allianz Arena. La Juventus ha ganado el partido y dado un paso de gigante hacia los octavos, y lo ha hecho además por 3-0 siendo claramente superior a un contrincante que mostró una imagen paupérrima, indigna de un equipo que defiende el título de mejor equipo de Europa.
El partido comenzaba con una sorpresa por cada bando en el once titular: en la Juventus era suplente Giovinco, titular habitual que dejaba el ataque en manos de Vucinic y Quagliarella, mientras el Chelsea saltaba al campo sin la presencia de Torres y un delantero nato, dejando la responsabilidad ofensiva en las botas de Mata, Hazard y Óscar, sin embargo, pocas oportunidades tendrían los tres cracks del equipo londinense para brillar en un equipo que apenas llegaría al área contraria con peligro. Ya desde el principio se verían las intenciones de ambas escuadras: el conjunto bianconero quería el balón, mientras que el Chelsea esperaría su oportunidad a la contra.
Poco tardó la Juve en inquietar la meta de Cech cuando el lateral Lichtsteiner aprovechó un córner para rematar forzando la intervención del meta checo, cuyo desvío se estrelló contra el poste. Pero el equipo de Di Matteo daría la réplica poco después cuando una gran jugada del brasileño Óscar (que ya demostró en Stamford Bridge lo bien que se le da la Juventus con este golazo) acabó con Hazard solo ante Buffon, que acertó a despejar a córner. Pero lo que parecía podría ser un intercambio de golpes dejó paso a un monólogo de la Juventus, con la idea clara de la posesión de balón y firme en la presión cuando lo tenía un Chelsea al que apenas le duraba el esférico en las botas de sus futbolistas, con un doble pivote formado por Ramires y Obi Mikel incapaz de crear juego.
El conjunto local, que contaba con una zaga fiable comandada por un buen Chiellini y dos carrileros como Lichtsteiner y Asamoah protagonistas de un gran desgaste y un magnífico partido, provocó que el mejor de los visitantes fuera Petr Cech, principalmente en una gran intervención a disparo de Marchisio, pero no pudo sin embargo evitar el primer tanto en el minuto 38 tras un disparo de Pirlo que Quagliarella tuvo a bien despejar lo justo para desnivelar el marcador. Sólo un minuto después, Cole tendría que sacar desde la línea lo que habría sido el empate y ese despeje propició una contra de los suyos que concluyó con Mata solo ante Buffon, que se hizo con el esférico. Dos minutos frenéticos.
El segundo tiempo no cambió los argumentos del primero y el Chelsea seguía encerrado atrás dejando la iniciativa a una Juventus con las ideas claras. Di Matteo movió ficha dando entrada en el minuto 60 a Moses por un discreto Azpilicueta —que jugó de medio derecho— pero sólo un minuto después el chileno Vidal, que ya marcó en Stamford Bridge, anotaría el segundo del equipo piamontés. Lejos de apretar el conjunto blue en busca de la remontada era la Juventus quien seguía comandando el choque y aglutinando oportunidades, y la entrada de Torres de nada sirvió para evitar este guión. Giovinco, que había entrado por Vucinic, marcó el tercero en el descuento para rubricar una incontestable victoria bianconera.
Con la victoria del Shakhtar en Nordsjaelland y la derrota en Turín, las cosas se le ponen muy difíciles al Chelsea: un empate en la última jornada entre ucranianos e italianos dejaría fuera al equipo de Di Matteo haga lo que haga ante el club danés. El actual campeón podría quedarse fuera en la fase de grupos. No se debe restar ningún mérito a una Juventus que hizo un gran partido para lograr una más que merecida victoria, pero se esperaba bastante más del equipo inglés y no tanto por la idea con la que acudió al Juventus Stadium, pues todos los estilos son válidos y cada cual juega sus cartas de la forma que más cree conveniente, sino porque el Chelsea no jugó a nada y se vio superado en todos los aspectos: no resultó firme en defensa, su centro del campo fue un lugar de paso y su ataque casi inexistente. Ahora sólo les queda ganar al Nordsjaelland en la última jornada y mirar de reojo qué ocurre en Donetsk, que no deja de ser un partido difícil para una Vecchia Signora que quiere rejuvenecer en Europa.


Comentarios
Veremos al fin migración de los italianos (Mancini y DiMatteo) para dar paso a entrenadores que hagan los que deben con DOS de las mejores plantillas del planeta?!
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