El Milan logra la séptima

5 comentarios

Milan Campeon

Al partido le ha salvado el contexto: estadio lleno hasta la bandera, aficiones entregadas, final de la máxima competición intercontinental, y dos camisetas históricas frente a frente. Eso es lo que ha evitado los bostezos a los que hemos seguido esta final de la Liga de Campeones 2006/2007, porque ni Milan ni Liverpool, han ayudado a otorgar espectáculo. Todo lo contrario. Partido aburrido, resuelto en detalles, y que proclama al AC Milan como Campeón de Europa 2007, por séptima vez en su historia.

Era difícil, por no decir imposible, que ambos conjuntos nos deleitaran con una final tan emocionante como la de hace dos años, pero es que no lo han logrado ni de lejos. Ni siquiera el gol de Kuyt en el minuto 90 hacía creer en la remontada, aunque despertara algunos fantasmas del pasado.

La culpa de una final tan aburrida está en el estilo de ambos equipos. Conjuntos construídos desde atrás hacia adelante, dando prioridad a la defensa de su portería sobre el ataque de la contraria. Nada de correr riesgos innecesarios. Nada de adelantar un pie sin tener el otro bien asentado. Asegurando un cero en tu marcador, tienes medio partido ganado. Un estilo que cada vez escogen más conjuntos, absolutamente lícito, pero poco atractivo desde el punto de vista del espectáculo.

Y el Milan que alza el trofeo. Un conjunto por el que nadie apostaría hace unos meses. Se han metido a trancas y barrancas en la final, pero dejando en la cuneta a entidades importantes como el Bayern de Munich, y sobre todo el Manchester United. No han brillado en el Calcio, pero este conjunto se reserva sus mejores galas para la Champions, y su oficio le ha llevado otra vez lo más lejos posible.

Ancelotti, al que se querían cargar a mediados de campaña, ha hecho a este equipo campeón basando su juego en un esquema de lo más novedoso: línea de cuatro atrás, dos mediocentros de músculo y trabajo, junto a otro con criterio y toque que distribuye y oxigena el juego, dos mediapuntas por delante, y un sólo delantero. Las bandas, para las subidas de los laterales (se lo pueden permitir dada la presencia de dos mediocentros defensivos). Un sistema muy rocoso para el equipo rival, y cuyas piezas claves en ataque son sus dos mediapuntas (Seedorf y Kaká) junto al todopoderoso Pirlo.

El Liverpool sin embargo salía con dos extremos obligando a la defensa italiana a abrirse, creando unos espacios que le venían de perlas a la movilidad de Gerrard en segunda línea. Mientras Pennant fue el mejor de su equipo en la primera parte, las intervenciones de Zenden hacían inevitable el preguntarse no sólamente el motivo de que Benítez le haga titular, sino también el motivo de que lo fichara.

El Liverpool había salido ligeramente mejor. Le daba ritmo al juego, cuando perdía el balón presionaba arriba, y sobre todo tenía sus líneas muy juntas. Como consecuencia, los tres de arriba del conjunto rossonero, Kaká, Seedorf e Inzaghi, se encontraban completamente aislados del resto del equipo, encomendándose a algún pase magistral de Pirlo.

Pennant no sólo era el mejor de los reds, sino que además el hombre con el que le tocaba “bailar” era un flan. Jankulovski parecía empezar bien con un par de internadas por su banda, pero cada vez que el balón caía por su zona defensiva dejaba patente que hoy no era su día, por lo que acabó en el banquillo. Todo lo contrario que Nesta, que tuvo poco trabajo pero lo resolvió de forma magistral. Hasta tal punto que pedía el cambio pero Ancelotti se negaba a dárselo.

En cuanto el Milan recuperó un poco la posesión del balón, lo aprovechó para bajar el ritmo. Kaká comenzó a aparecer tímidamente, pero cuando lo hacía daba sensación de peligro. Mientras, Pirlo daba un recital que culminó con un saque de falta en el último minuto que tocó en Inzaghi y suponía el 1-0. Un Inzaghi por el que apostó finalmente Ancelotti por delante de Gilardino, acertando totalmente.

El espíritu del Liverpool que salió a jugar la segunda parte no tenía nada que ver con el del Liverpool de Estambul. Un equipo apagado, como si no fueran conscientes de que iban perdiendo, parecía que no creían en sus posibilidades. Benítez tampoco reaccionadaba. Dio entrada a Kewell que hizo poco más que Zenden, y tardó una eternidad en sacar a Crouch. Sólo Gerrard demotraba fuerza y convencimiento, echándose al equipo a sus espaldas.

El Milan tenía el partido donde quería, y se veía que en cualquier momento una genialidad podría desembocar en el segundo. Y así fue, cuando Kaká le metió un pase perfecto entre líneas a Inzaghi que definió con calidad, experiencia y calma yéndose de Reina. Sin duda, el hombre de la final.

Poca esperanza le quedaba a los reds, y aunque Kuyt la reavivó en el minuto 90 con un gol de cabeza a la salida de un córner, el tiempo no daba para mucho más. Bien es cierto que el árbitro se comió 45 segundos del descuento, de ahí las protestas de Rafa Benítez.

Séptima Copa de Europa para el Milan. Quinta para Maldini. Lo que hace dos años les fue arrebatado, hoy les ha sido devuelto. Justo lo contrario que al Liverpool.

Foto | AFP

Votos 0 ¡vota!
Anunciate aquí
Anunciate aquí
Anunciate aquí

Destacados

Lo mejor en los últimos 15 días

Anunciate aquí

WSL Weblogs SL