Parecía la Cuenca del Ruhr el lugar idóneo donde el Valencia pudiera encontrar su primera victoria europea y así encarrilar el pase a octavos tras dos empates ante Genk y Chelsea, pero en tierras germanas, el Valencia perdió la brújula. Tras jugar una gran primera parte y adelantarse en el marcador, la historia ante el Chelsea se repitió y el club de Mestalla salió adormilado del túnel de vestuarios, y esta vez, ni Diego Alves pudo evitar la debacle. Apenas cuatro minutos invirtió el Bayer Leverkusen para marcar dos goles y dar la vuelta al marcador, ventaja que sería ya definitiva. Con este resultado, el club ché se complica sobremanera el sorteo de octavos.
Y eso que la primera media hora fue de un abrumador dominio territorial por parte de los de Emery. A pesar de no tener en el once a Canales o Parejo, el Valencia salió decidido a buscar la posesión como medio para acometer la toma del Bay Arena. Para ello, un indultado Banega se erigió como timón del centro del campo. Unos metros más adelante, Jonás ejercía con virtud las funciones de enganche. El balón y las ocasiones, como una de Soldado que topó con el poste, pertenecían al Valencia. En el minuto 15, la posesión se decantaba por el murciélago valencianista en un 70%. Sin embargo algo no iba bien: el marcador no se movía.
Pero eso cambió cuando un contraataque provocó un error en los centrales alemanes y dio lugar a Soldado a desquitarse de la ocasión marrada, dar una gran asistencia con el exterior a Jonas y marcar el brasileño el primer gol del partido. Tras varias intervenciones de mérito, Leno era por fin batido. El conjunto valencianista continuó buscando el arco rival pero sus méritos fueron insuficientes para aumentar la distancia en el marcador. Por su parte, el público local se impacientaba ante el flojo partido de los suyos, recordando quizá tiempos mejores cuando Heynckes los llevó hace unos meses hacia el subcampeonato liguero.
El mayor déficit del Bayer se encontraba en la defensa, principalmente en el flanco derecho donde Gonzalo Castro se presentaba como un coladero. Sin embargo, la opción valencianista en esa banda, el francés Mathieu, no aprovechaba la fragilidad de la zona. Llegaron después quince minutos donde el equipo teutón se desperezó y comenzó a ganar terreno. Fruto de ello, Diego Alves, otra vez titular en Champions, sacó dos balones complicados. El primer tiempo llegó a su fin con el Valencia como dominador pero timorato en los metros finales, donde se ganan los partidos.
Y como sucedió ante el Chelsea, el equipo español alargó el tiempo de descanso más de lo debido y en el minuto 52, Schürrle, uno de los destacados de esa nueva generación alemana que dará que hablar unos cuantos años, marcó un gran gol desde la frontal del área al rematar de primeras un centro de Kadlec. Y mejor aún fue el marcado cuatro minutos después, cuando el veterano Ballack demostró que la clase nunca se pierde al sacar la escuadra y el cartabón y así trazar un magnífico pase entre líneas que destapó las vergüenzas de la zaga valenciana, y que permitió a Sam definir con maestría ante la salida de Alves.
El Leverkusen borró de un plumazo la utilidad de la posesión cuando no viene acompañada de instinto asesino. Supo además gestionar la ventaja, cedió unos metros pero mantuvo a raya al conjunto ché. Emery acertó introduciendo en el campo a Canales, que aclaró las ideas del conjunto, pero resultó insuficiente. Los minutos seguían sucediéndose y el Valencia veía cómo la posibilidad de acceder a octavos se diluía en el verde del Bay Arena. El partido llegó a su fin con la simbólica y efusiva celebración de los locales: sabían que habían dado un paso de gigante. Es aún posible, pero tras perder ante el Bayer, el Valencia necesitará más que una aspirina para alcanzar los octavos de final.
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Comentarios
No entiendo dónde está Parejo.Si no contaba para Emery para que lo han fichado, porque lesionado no está ¿no?
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