El FC Barcelona encaró el último partido de la Fase de Grupos como un mero trámite, una vez alcanzada la clasificación como primero de grupo en la jornada anterior. Ante ellos se presentaba el Rubin Kazan, un equipo que sí se jugaba pasar a la siguiente ronda o caer a la Europa League y que no había perdido nunca contra los blaugranas. De modo que Pep Guardiola se dejó a muchos de sus fijos fuera —Alves, Puyol, Xavi, Pedro…— e hizo una alineación con una mezcla de jugadores del primer equipo que buscan minutos y chavales del filial.
Esperando que Gurban Berdiyew volviera a repetir su 5-4-1, el de Santpedor sacó la libreta cruyffista y formó a sus hombres con la holandesa: un 3-4-3, con Busquets como líbero. En ocasiones anteriores los tártaros del Rubin supieron ya no sólo incomodar al Barça, sino que presionaron tan bien la salida del balón que provocaron muchos problemas al método blaugrana, pero anoche, precisamente anoche, apenas sacaron la presión de su propio campo. Si los rusos ya tenían la tercera plaza asegurada y dependían de igualar el resultado del Copenhague para pasar como primeros de grupo, no teniendo nada que perder y sí mucho que ganar, ¿cómo puede ser que no intentaran ser más ofensivos? Misterios del tasbith de Berdiyew…
Los planes de Pep se vieron trastocados por la desgracia. Primero fue Jeffren quien tuvo que abandonar el terreno de juego quejándose de un dolor en el abductor izquierdo, siendo sustituido por otro joven que sabe muy bien, por desgracia, lo que es sufrir por las lesiones, Víctor Vázquez. Y a la media hora fue Bojan el que tomó el camino al vestuario después de recibir un duro golpe en la cara, entrando en su lugar Bartra. Así que Guardiola se vio forzado a cambiar de programa, quedándose sin un delantero de referencia —Vázquez ejerció de falso Nueve— y distribuyendo a sus hombres en un inédito 4-2-3-1.
Con los cambios de sistema y más de un jugador fuera de su posición natural, el Barça jugó intermitentemente, dominó con mucho toque pero muy poca profundidad. Y ni siquiera así Berdiyew se atrevió a mandar a los suyos a por el partido. Al poco de volver del descanso, Fontás aprovechó una dejada de Thiago, que ayer volvió a rallar a grande altura yendo de menos a más, para, con la colaboración de un defensa visitante, mandar el balón a la red y poner en el marcador un gol que acrecentó la sensación de pachanga. Y a siete minutos del final fue Víctor Vázquez el que se estrenó como goleador en el Camp Nou y marcó el 2-0 definitivo.
Entre medias asistimos a la entrada de Messi para jugar la última media hora de un partido finiquitado, un riesgo innecesario que ya hemos visto hacer un montón de veces a Guardiola. La razón, o la excusa, es que Messi quiere jugar siempre y no hacerlo le sienta mal. Pues ya va siendo hora de que madure o le hagan madurar, porque como un día se encone un partido y empiece a haber juego violento, o por simple mala suerte, acabe Messi lesionado, todos se echarán las manos a la cabeza. Los excesos de confianza, tarde o temprano, te juegan una mala pasada.
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Comentarios
La verdad que ayer parecía un partido amistoso y no de Champions. No entiendo como el Kazan no fue a por el partido... Sabiendo lo que se jugaba parecía que el empate o perder ya estaba bien. El Barça sacó a su cantera y encima ganó al equipo que más "miedo" nos daba, chapó.
Lo puse en otro post; vi el partido de ayer solo con el aliciente de ver a Thiago(y un poco a Jonathan)y no defraudo...el desparpajo que le echó a un partido de champions es increíble, va para crack.
unos días tarde pero...
¿soy la única que ve substituto de Puyol en la selección a Fontàs? madre mía que pedazo de central que se està cociendo en la Masia
Si, yo tb. Pierde garra, pero gana en desplazamiento de balón y altura.
Ayer el Barcelona, con Guardiola a la cabeza, dio a sus rivales una lección de cómo se trabaja la cantera. Bien el cierto que el Rubin no es el Madrid, pero la realidad es que hasta hoy, en tres enfrentamientos, una derrota en el Camp Nou y dos empates en Kazan, por tanto, el partido de ayer tenía su morbo. Pero es una lección de cómo en partidos importantes, pero no relevantes, el Barcelona da la ocasión a sus polluelos a demostrar lo que tanto saben hacer, jugar al fútbol, ¡¡y de qué manera!!
Fue una gozada ver a Fontás y Bartra jugar atrás con una soltura impresionante, propia de jugadores del estilo de Piqué o Puyol, lo cual nos dice que lo del triplete en el Balón de Oro de la Masía no es mera casualidad, sino el resultado de un trabajo muy bien hecho y por muchos años.
En el centro del campo pudimos ver a un Thiago que ya se siente jugador del primer equipo, y que jugando un partido completo demuestra que puede dar el relevo en muchos partidos a Xavi, Iniesta y compañía. Este chaval tiene muy pero que muy buena pinta.
Y arriba, bueno, Víctor no creo que sea uno de los jugadores con más futuro en el Barcelona, pero seguro que terminará en algún equipo de primera y rindiendo muy bien.
Simplemente con haber ganado ayer el partido el Barcelona al Rubin con la mitad del equipo de canteranos, el club se embolsó casi 1 millón de euros, por tanto, ya han cubierto muchos de los gastos que el club ha tenido en su formación.
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