Por mucho que Albelda diga lo contrario, hoy el Valencia se juega la temporada. Se la juega desde que el pasado sábado Quique decidió sacrificar la Liga con vistas al partido de hoy frente al Chelsea. La Liga prácticamente está descartada, pues aunque seis puntos puedan ser remontables, tiene a cuatro equipos por delante suyo, por tanto deben fallar varios.
Quique decidió salir a San Mamés con un equipo plagado de reservas, sin Villa, ni Joaquín, ni Ayala, ni Albelda, ni Cañizares, ni Miguel,… Decidió jugarse sus opciones en la Liga a cambio de llegar con todo su arsenal fresco a la cita con el Chelsea. Ahora sólo vale pasar a semifinales, porque sino se habrán perdido todas las aspiraciones de conseguir algún título, y la afición valencianista tendría que conformarse con que su equipo consiga clasificarse para la Champions el año que viene. Algo que no es tan factible como hace un par de semanas, ya que el Zaragoza se ha metido en esa lucha de lleno.
Mañana Mestalla lucirá sus mejores galas. Volverá a vivir una noche mágica de Liga de Campeones. No se puede fallar, ni a pesar de que en frente esté el todopoderoso Chelsea. Mañana el Valencia debe demostrar lo que es, debe dar un golpe encima de la mesa y demostrar a Europa que ha vuelto para llevarse ese título que se le debe. Mañana los jugadores ches deben dejar patente sobre el césped que aspiran a lo máximo.
Para afrontar el partido frente al conjunto blue se goza de la ligera ventaja que da el empate a uno conseguido en Stamford Bridge, pero como bien dice Quique, este partido de vuelta hay que afrontarlo como si no se hubiera disputado un encuentro de ida. Simplemente hay que salir a ganar, nada de echarse para atrás ni especular con el resultado. Concentración y tensión al máximo durante los 90 minutos, porque con un estilo de juego tan parecido como el de ambos equipos, el choque seguramente se decidirá por detalles. Ya sean despistes defensivos, o alguna brillante individualidad, y gente de calidad hay de sobra en ambos conjuntos.
Es ahí donde entran las dos verdaderas estrellas de ambos equipos. En el Chelsea está Shevchenko, Lampard, Ballack, Kalou… pero el referente sin duda es Didier Drogba. Mientras que en el Valencia están Silva, Joaquín, Morientes… pero el verdadero peligro se llama David Villa. El delantero asturiano pasó muy desapercibido en el partido de ida, pero nunca se esconde en las grandes citas, y seguro que mañana, arropado por la afición valencianista, Villa demostrará a Europa que es uno de los mejores delanteros del momento.
La única duda de Quique en la formación del once inicial que saldrá mañana al partido estará en la delantera. Debe decidir quién será el acompañante de Villa: Morientes o Angulo. El primero ya se ha recuperado de su lesión en el hombro, así que es muy probable que sea él el que salga desde el inicio. Por parte del Chelsea, Mourinho alineará el mismo once que en la ida, con el único cambio de Essien por Obi Mikel. La recuperación del jugador ganés es una verdadera alegría para el técnico luso.


Comentarios
si esperas k gane kike tu xk lo k es yo no!!!ojala pierda xk no se puede ser mas cerdo!!!!
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