
Todo salía a pedir de boca. Los tres goles de ventaja parecían suficientes como para tomarse un respiro, pensar quizá en el campeonato doméstico. El Valencia se imponía con comodidad al BATE Borisov por el mismo resultado que en el choque en Bielorrusia. Los aciertos ante Gorbunov de Jonas, el enésimo tanto de Soldado en esta Champions y el de Feghouli, todos en cincuenta minutos, prometían un aguacero de goles tan parecido al chaparrón que azotó anoche a Mestalla. Sin embargo, al rival le dio por ponerse el chubasquero y teñir de incertidumbre un duelo con final feliz.
El 4-2 definitivo resulta engañoso. El Valencia tuvo que haber metido más goles y encajar ninguno. Porque lo que le sucedió cuando todo iba de cara demostró que no vale dormirse en los laureles. Y menos, ante un conjunto capaz de ganar a todo un subcampeón de Europa como el Bayern. Si lo hizo, por algo será. Los de Mauricio Pellegrino se despistaron en un par de ocasiones y Guaita, el portero europeo local, tuvo que sacar en dos ocasiones el balón de dentro de su portería. Excesivo castigo. La empanada duró lo que tardó, otra vez el inefable Feghouli, en rematar la faena.
El Valencia, no obstante, puede presumir de estar a un punto de meterse en octavos. Lo deberá sumar ante el Bayern, que le metió seis al Lille, en Mestalla. Un empate valdría tanto a los valencianistas como a los alemanes. En cualquier caso, dejarlo para la última jornada ante el conjunto francés del grupo, herido de guerra en esta competición (donde suma sus partidos por derrotas), podría resultar arriesgado, aunque no descartable. Ante el gigante de Baviera, en casa, lo que sí no debe faltar es la afición. Demasiadas localidades vacías para un encuentro europeo anoche.
El partido comenzó muy bien. A los 26 minutos Jonas definía a la perfección un balón bombeado de Tino Costa desde el flanco izquierdo. El brasileño se revolvió dentro del área y golpeó sin piedad para adelantar a su equipo. Tres minutos después, Soldado no desaprovechó un penalti provocado por Guardado ante la entrada de Radkov. El internacional dedicó el tanto a su abuelo, recientemente fallecido, en un día especialmente duro para él. Logró su quinta diana en esta edición de la Champions y el Valencia parecía resolver el encuentro en un par de minutos de inspiración.
La reanudación siguió con el guión estipulado. Feghouli aprovechándose de la endeblez defensiva bielorrusa y firmando el tercero de la noche. Sin embargo, el equipo del exbarcelonista Hleb reaccionó casi sin querer, gracias a un par de regalos de la zaga local. Bressan, con un lanzamiento de falta que buscaba rematador, vio como el esférico se colaba entre las piernas de Guaita. El miedo, pero, lo desató Gago cuando en una acción que en el patio del colegio se conoce como regatearse a sí mismo, se regateó a sí mismo y obsequió con el 3-2 al BATE. ¡Y en el minuto 83!
El lío que se montó el centrocampista argentino él solito no lo dejó escapar Mozolevski, que a pase de Rodionov superó con facilidad un abatido Guaita. Con los nervios a flor de piel, y en una jugada con la que hubiese bastado un patadón, Mestalla empezó a ponerse irritable. La tensión se cortaba con un cuchillo y el que hizo las veces de tal fue otra vez Feghouli. Antes lo había intentado Valdez, pero fue el franco-argelino quien se perfiló para destensar la cuerda con un buen derechazo. Entre la lluvia y su gol se apagó el incendio que quiso provocar el BATE.
Foto | Las Provincias


Comentarios
1 Comentario moderado
-20Y otra agresión de Soldado a un rival....
interesante
Y otros centrales agrediendo de forma indiscriminada a Soldado no?
4 Comentario moderado
5¿POr qué hay tantos comentarios borrados?
Flipo con la falta de interés que despierta mi Valencia, es increíble cómo un equipo que ya tiene casi la clasificación resuelta en un grupo nada fácil, está metido en la lucha por el primer puesto
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