No se puede hablar del partido de hoy entre Manchester United y Roma sin pensar en el año pasado. En esos cuartos de final malditos para italianos y benditos para ingleses. En ese recital de fútbol perfecto y demostración de impotencia absoluta. La sombra de esa noche de Liga de Campeones permanecía en la memoria de todos los asistentes, pero brillaba de forma especial en los aficionados y jugadores romanistas. Antes de comenzar el encuentro ningún jugador hablaba de vendetta, pero todos debían pensarlo.
Incluso en los partidos más amistosos y amateurs posibles, esas derrotas deben estar en la memoria y los que las sufren tienen el recuerdo fresco cuando la posibilidad de resarcirse se presenta. Por eso los de Spalletti querían ganar. El Manchester jugaba por los tres puntos, pero la Roma quería recuperar su honor europeo. No ha podido ser.
El encuentro ha sido muy bonito, de los que gusta ver. Ha sido la demostración más clara de que un partido puede ser muy atractivo sin necesidad de ver excesivos goles. Porque todos los jugadores que han estado hoy en Old Trafford saben jugar al fútbol. En un gran escaparate, se han puesto los mejores maniquíes. El vendaval de detalles técnicos ha sido impresionante. Un auténtico espectáculo de buen fútbol, traducido en ocasiones y convertido en diversión.
Y dentro del festival de oportunidades, el Manchester ha ganado porque es mejor equipo que la Roma. Parece muy sencillo pero es así. Son mejores y por eso ganan. Lo demostraron en la campaña pasada y de nuevo lo han repetido. Es cierto que el peso del estadio es muy grande, pero es que los jugadores también lo son. Aunque los romanistas no se han asustado, le han jugado de cara a su rival y han tenido muchas ocasiones, no han conseguido anotar.
Y ése es uno de los mayores defectos de la Roma de los últimos partidos, que no define. Sigue con su juego bonito, atacante y veloz, pero no concreta. Falla demasiadas ocasiones y eso le cuesta caro, porque los grandes no lo hacen. El Manchester ha golpeado y la Roma no. Y las oportunidades han sido muy claras.
Muchas de las opciones que tenían hoy los italianos se han esfumado a la vez que lo hacía el balón. El United era el dueño del esférico y eso merma mucho el potencial romanista, que no sabe jugar sin llevar la iniciativa. Pero apostándolo todo al contraataque, los de Spalletti también han tenido sus opciones, que se han quedado en eso. Sólo ocasiones al limbo, que no han acercado a esa revancha tan ansiada, que sólo podrá ser resuelta en el Olímpico.
En NdF | El United destroza el sueño romano
Foto | Goal


