Los rojos contra los azules, la historia contra el talonario, el “you’ll never walk alone” contra la necesidad imperiosa de ampliar la sala de trofeos. Lo que tienen en común Liverpool y Chelsea es que cuentan con dos técnicos de lo mejorcito de Europa, dos hombres que han convertido en éxito casi todo lo que han tocado. Uno es español y se llama Rafa Benítez. El otro es portugués y se llama Jose Mourinho.
Dos exponentes del fútbol actual, del fútbol táctico y físico, pero sin renunciar a la calidad. Los técnicos que han hecho del mediocentro defensivo un dogma del fútbol de este siglo y del trabajo constante su modus operandi. Sin embargo no es amistad lo que hay entre ambos técnicos. Sí la hubo, según Benítez “cuando Mourinho ganaba”. Ahora lo que hay es respeto. Mucho respeto y conocimiento mutuo. El próximo miércoles poco importarán los títulos de cada uno, ni sus enfrentamientos particulares. Será el enésimo asalto de un combate que empezó cuando ambos técnicos abandonaron la península ibérica para aprender y enseñar en la cuna del fútbol, pero el próximo es el que cuenta. Y el siguiente, también.
Jose Mourinho llegó a Londres con una Champions bajo el brazo, conseguida con el Oporto cuando nadie apostaba por ellos. Se formó como segundo de Robson en Barcelona y entonces pocos creíamos que aquel lacónico portugués que solía empezar sus frases diciendo “eu penso” tendría el actual peso y prestigio que tiene en el mundo del fútbol.
Llegó al Chelsea, un equipo construído a base de talonario por un magnate ruso, que mucho tiene que agradecer al hoy malogrado Boris Yeltsin. No era tarea fácil, hace falta carácter para imponer tus decisiones en un vestuario de estrellas y de eso a Mourinho le sobra. Desde que llegó a este barrio exclusivo de Londres no ha hecho más que acumular trofeo tras trofeo, victoria tras victoria. Él no tiene ya nada que demostrar y su única preocupación debería ser las exigencias de su jefe Abramovich para que comulgue más con la filosofía del ‘jogo bonito’. Sin embargo su única preocupación es conseguir la Champions con su equipo inglés.
Fita que ya alcanzó Rafa Benítez hace dos temporadas, tras aquella épica final ante el Milan. Mucho se ha dicho sobre la capacidad del fútbol inglés para dar continuidad y tiempo a los proyectos deportivos de los técnicos, y es verdad. Pero incluso la paciencia de los británicos no es infinita y Rafa se ha acercado a ese límite, tras las pobres actuaciones en la Premier League, que han impedido que los ‘reds’ compitan realmente por el título, y algún que otro error en los planteamientos tácticos que le costaron también sus aspiraciones en la FA Cup y en la Carling Cup de este año. A esto se suma, además, los constantes rumores de su paso al Real Madrid. Sin embargo, el mencionado título de Champions hace dos temporadas y su salto a las semifinales, tras superar al actual campeón contra pronóstico, han renovado el lema “In Rafa we trust” de los aficionados.
Mourinho ya ha encendido la llama hace un par de semanas, cuando declaró en su peculiar estilo: “El Liverpool es el favorito, porque sólo están compitiendo por la Liga de Campeones”. Lección de retórica aplicada 1: cómo decirle indirectamente a tu rival que ha fracasado en el resto de competiciones. Benítez no se arrugó: “Éramos buenos amigos hasta que empezamos a ganarle. Le pasa lo mismo con todos los entrenadores de los grandes equipos. Tiene buenas relaciones con aquellos a los que normalmente gana”. Lección de retórica aplicada 2: cómo decirle a tu rival que tiene muy mal perder.
Dos técnicos de carácter que seguro nos van a dar de qúé hablar antes, durante y después de la eliminatoria. Tras ésta, sólo uno podrá demostrar que es un caballero en la victoria. Lo malo de saber o no perder, es que has perdido.
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Esperemos que el partido sea más divertido y menos previsible que este artículo.
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