Tormenta danesa en El Madrigal

Raúl Morón 22 de octubre de 2008 0 comentarios

Aalbrog
Ya pasa con el exceso de confianza. Porque a pesar de que Manuel Pellegrini lo avisara y nos mantuviera informados sobre lo correoso que iba a ser el Aalborg, nadie se podía imaginar la guerra que podía dar. La dio, y no se pudo marchar de España con mal sabor de boca después de plantar cara al Villarreal, que no presentó ni mucho menos un once totalmente novedoso. Intocable la espina dorsal de los amarillos más Capdevila, Cazorla, Rossi... Incluso fue sorprendente, por lo que se esperaba del partido.

Salió el Aalborg con toda la intención de sorprender. Bien recogido atrás, pero eso no le impidió tomar protagonismo en el ataque. Seguro que para una buena mariscada tendrá aquel que apostó a que el conjunto danés marcaría tres goles en El Madrigal… Abrió la lata el polaco Saganowski con una placha extraordinaria y el run-run se acomodó en las gradas del estadio amarillo, cuando el partido echó el cerrojo a la primera parte con un 2-2 en el marcador. Faltaba el héroe, pero aquello olía a chamusquina.

Si fue Marcos Senna el salvador ante el Celtic, anoche le tocó el turno a Joseba Llorente de enfundarse la casaca y desatascar a un Villarreal que parecía tener un fuga. Un tanto inexplicable resultó la pájara de los dos centrales, Gonzalo y Fuentes, que nada tuvieron que envidiar de la desconcentración del Madrid en Turín. Diego López tampoco es que tuviera, anoche, su día.

Lógicamente, estaríamos hablando de otra historia si el guipuzcoano no hubiera entrado en escena. Su hattrick sirvió para paliar una noche extraña, incómoda. Aunque son de las que hacen aterrizar de las nubes, despertar de los sueños. Esto es la Champions, significado de los tres tragos de saliva tras cada gol del Aalborg. Aunque por fortuna, tras la tormenta llegó la calma y los tres puntos que prácticamente dejan sellada la clasificación para los de Manuel Pellegrini.

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