
Era algo que venía pensando después de ver sus últimos encuentros y de lo que me terminé de convencer ayer. El Osasuna, al menos es la impresión que me da, se va a salvar, por mucho que tenga al cuarto puesto a seis puntos y que haya sido farolillo rojo más de la mitad de lo que llevamos de Liga. Confieso que no tenía mucha confianza en José Antonio Camacho, un entrenador de carrera plana, sin apenas méritos que resaltar, con más buena prensa que otra cosa. Admito también que me sorprendió que el experimentado Patxi Izco se cargara a Ziganda en las primeras jornadas, porque esa destitución no casaba con su estilo. Pero el que la lleva la entiende y lo cierto es que la mejoría de los pamplonicas es evidente, no ya por los puntos sumados sino por las sensaciones que ha desprendido al paso del Tourmalet del campeonato.
Al César lo que es del César, dijo Jesuscristo hace casi 2000 años, y a José Antonio Camacho, lo que es de José Antonio Camacho. El técnico murciano tomó decisiones importantes y arriesgadas al asumir el puesto y no le ha salido mal la cosa. Borró del equipo a Ricardo y puso a Roberto, que exceptuando el partido del Bernabéu no ha registrado malas actuaciones, sino todo lo contrario. Prescindió de otros jugadores como Portillo o Ezquerro, para dar realce, por ejemplo, a Walter Pandiani, futbolista defenestrado para el Cuco Ziganda… El uruguayo se ha convertido en el hombre gol que necesitaban los rojillos, escoltado por un Dady que parece sacar a relucir de nuevo su olfato de gol.
De los último cuatro choques de Osasuna he visto tres. Me ha quedado la sensación de que los navarros han ganado en solidez, Camacho ha conseguido que el equipo transmita sensación de equipo duro, difícil de abordar, dándole al iraní Nekouman los galones de futbolista líder, el rol que en su tiempo cumplía con más que eficiencia el uruguayo Pablo García. No, Osasuna no huele a carne de descenso, eso ocurre con equipos que no traslucen nada, conjuntos que no saben a lo que juegan, desbordados por el nivel de la categoría. Pero los navarros sí saben a lo que se atienen, tienen un sistema definido, sacan los dientes con fiereza, no hay desidia en sus jugadores como sí parecía haber en las primeras jornadas.
Hay que reconocerle, pues, el mérito a José Antonio Camacho. Puede que el conjunto navarro, equipo tradicionalmente aguerrido y peleón donde los haya, sea el lugar ideal para que el murciano consiga desarrollar sus conceptos futbolísticos. Lo cierto es que ha despertado a los rojillos, que desprenden vibraciones muy diferentes a la de otros conjuntos como Espanyol o Mallorca, inmersos en una verdadera caída. Camacho fue valiente, no es fácil sentar a jugadores como Ezquerro o Ricardo, pero le ha ido bien. De hecho, incluso en las derrotas contra Medrid y Barça su equipo mereció más. Osasuna va para arriba y estoy prácticamente convencido de que no va a bajar.



Comentarios
tiene que ganar 9 partidos para salvarse, kedan 18. lo tiene muy muy dificil
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