Lo que a día de hoy está viviendo Cúcuta resulta difícil de explicar. Su equipo, más acostumbrado a lidiar con la mediocridad que con los éxitos, está actualmente en las semifinales de la Libertadores. Su rival en esta ronda es Boca. El jueves el Xeneize visitó a la revelación del torneo, que de nuevo volvió a dar otra mágica pincelada en su prácticamente inmaculada trayectoria por la competición.
En un campo absolutamente lleno, con un ambiente magnífico en las tribunas, Boca se dispuso a demostrar su tremenda superioridad, al menos en cuanto a hombres. Y en cierto modo lo consiguió, porque en el minuto 27 se ponía por delante por mediación de Ledesma. Antes de eso se había visto un partido vibrante, con dos equipos que se iban arriba con descaro. Pero Boca golpeaba primero, se imponía la lógica del más fuerte y todo lo demás.
Eso ocurrió hasta que a Macnelly Torres, el mejor jugador del Cúcuta, le dio por hacer brillar su lámpara maravillosa. Antes del descanso se fabricó una jugada de gol sólo apta para figuras y le sirvió en bandeja el empate al goleador panameño Blas Pérez. Tras el descanso, el partido siguió estando abierto, aunque sin duda era Macnelly el que imponía su criterio, ganándole la partida a su admirado Riquelme. Y fue de nuevo el talentoso Macnelly quien le dio el segundo a Pérez, que batió sin problemas a Aldo Bobadilla, que había sustituido a un muy en forma Caranta, lesionado.
Con el 2-1 en el marcador para los locales, el partido tuvo muchas idas y venidas e incluso Boca pudo empatar. Sin embargo, cuando todo hacía indicar que no iba a ver más movimientos, Rubén Darío Bustos de excelente golpe franco hacía el tercero y provocaba la auténtica locura en las gradas del General Santander.
Está claro que aún hay mucha tela que cortar, pero en Colombia la prensa anda como loca con el triunfo y el torrente de fútbol que exhibió Cúcuta ante Boca. En Argentina hablan, en cambio, de que las altas temperaturas y la tremenda humedad fue una mala pasada para los hombres de Miguel Ángel Russo. Habrá que esperar una semana para que se decida todo, pero en cualquier caso lo de Cúcuta es increible, porque hablamos de un equipo que hasta hace bien poco estaba en Segunda y que de la mano del actual seleccionador colombiano, Jorge Luís Pinto, ganó el año pasado el Clausura. Cuando se fue, Pinto recomendó a su amigo Jorge Luís Bernal, que en esta campaña le ha dado una vuelta a la tuerca al asunto y ha confeccionado una máquina de hacer fútbol, una apisonadora cuando le da por atacar.
Sus mejores futbolistas ya se están, evidentemente, revalorizando. Blas Pérez, que por cierto no podrá jugar la vuelta al estar convocado con su selección, lo tiene prácticamente hecho con el Hércules de Alicante, mientras que otro de los puntales del equipo, el argentino Juan Manuel Martínez maneja varias opciones del fútbol mexicano, el que mejor paga del continente. No obstante, todos los ojos deben estar centrados en Macnelly Torres, esa delicia de jugador que seguro que este verano sale directo al viejo continente. Tendremos que estar pendientes a los movimientos.



Comentarios
Muy buen partido. Definivamente al no describir los goles, no se entiede que fueron golazos los tres de el Cucuta. Para mi opinion la firma de Blas Perez fue un poco precipitada y si se hubiera dado un poco de tiempo hubiera conseguido algo mejor.
Lo único q quiero corregir es q el primer gol no fue "servido en bandeja" como tan fácil suena en el artículo, a diferencia al de Ledesma, q sí fue servido, después de un gran desborde de palacio… me empeño tanto en corregirlo, xq al ser panameño también, quiero defender el esfuerzo y la garra entregada por Blas Pérez en todo el partido. En fin, primero debió batir a un defensa, haciéndole un sombrerito, con la pierna derecha, para luego definir de pierna izquierda. En cuanto al 2do gol, aparte de ganarle la carrera al defensa, supo aprovechar la mala salida del portero de Boca, al que tampoco se puede crucificar como muchos quieres (porque no juega desde el verano, cuando Boca perdió el último torneo, a manos de Estudiantes de La Plata, de mano del Cholo Simeone), y definió con la derecha en esta ocación. Tampoco mencionan la primera oportunidad que tuvo Blas, al minuto 1 del partido, en el que un cabezaso fuerte, pero un poco descolocado, por poco no se transformó en lo que hubiera sido el primer clavo en la tumba de Boca.