
La anterior temporada millones de brasileños se estremecían cuando el Corinthians, segundo equipo más popular del país y primero del estado de Sao Paulo, descendía a la Serie B por primera vez en su historia, último coletazo de una grave crisis que se desencadenó cuando en 2004 el ex presidente Alberto Dualib firmara un controverido acuerdo con el fondo de inversiones MSI en 2004, a pesar de que, por paradójico que parezca, esa vinculación ayudó en cierto modo al Timao a ganar el Brasileirao en 2005, con los fichajes de Tévez y Mascherano.
Resumiendo, resultó que detrás del MSI estaba el magnate y mafioso Boris Berezovsky que sólo quería el club brasileño para limpiar dinero. Pero esos tiempos ya han pasado. Hubo que tocar fondo para que se recondujera la situación. El nuevo presidente electo, Andrés Sánchez, hijo de emigrantes almerienses y fanático de este club desde la infancia, intenta estabilizar la entidad y el equipo funciona, arrasando en la Serie B, que lidera con insultante superioridad sobre el resto de conjuntos, sacándole hasta once puntos al segundo.
Luis Antônio Wenker de Menezes, más conocido como Mano Menezes es el técnico de este equipo que busca desesperadamente regresar a su lugar. Menezes es un especialista en levantar muertos. En 2005 llegó a un Gremio hundido en la Serie B. Consiguió devolverlo a la máxima categoría, ganó dos campeonatos gauchos, un tercer puesto en el Brasileirao de 2006 y un subcampeonato de la Libertadores de 2007. No le tembló el pulso cuando se le propuso el reto de ascender al Timao, muy consciente de que todo lo que no fuera subir sería tachado como fracaso y podía empañar su ascendente carrera. Y desde luego no le ha ido mal.
Dos de los jugadores que más están despuntando en esta campaña son los jóvenes, en ambos casos menos de 20 años, Dentinho y Lulinha (en la foto). El primero ya está pretendido por el Arsenal y se trata de un delantero centro rápido y muy certero con el gol. Dentinho es capaz de rematar en las más inverosímiles de las posiciones y a poco que vaya creciendo se convertirá en un crack. Por lo pronto, sus celebraciones, que consisten en besarse los dos antebrazos, se han convertido ya en un clásico en Brasil.
En cuanto a Lulinha, se trata más de un centrocampista con una velocidad endiablada y una calidad enorme, típico jugador que en un metro rompe la cintura a su par con un bestial cambio de ritmo, gracias a su inusitada explosividad. Barça, Madrid o Inter lo siguen de cerca, aunque de momento este talentoso futbolista de 18 primaveras quiere ascender con el equipo de su vida, club al que llegó con ocho años.
Son ambos, la esperanza del Corinthians del futuro, las dos joyas de la corona. Dentinho simboliza el gol, recuerda a Ronaldo, mientras que Lulinha, que fue campeón con Brasil en el Sudamericano de 2007 siendo una de las principales estrellas de la canarinha, tiene cosas de Ronaldinho. Tiene el Corinthians motivos para creer en tiempos mejores.
En NdF | La hecatombe de Corinthians, Dualib, el MSI y Boris Berezovsky



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