El fútbol es un fenómeno deportivo y socio-cultural que mueve masas y mucho dinero, pero por debajo de la elite no es tan fácil sobrevivir ni con el calor de un público ni con el soporte de los euros. Equipos históricos como el Málaga, el Burgos y el Mérida tuvieron que sufrir una defunción hace años por razones económicas para que tiempo después grupos o inversores privados los resucitasen con o sin la ayuda de aportaciones públicas. Ahora el Club Deportivo Ourense se ve en una situación parecida. Carga con una deuda grande y diversos acreedores y las instituciones locales, que se han visto obligadas a congelar el soporte monetario, auguran ya su desaparición.
En el campo también se hunde el Ourense. Tras evitar el descenso a Tercera y la promoción por la permanencia en la última jornada de la Liga pasada, el club fichó a la baja y avisó de que no sólo habría que apretarse el cinturón, sino aspirar a la zona media de la clasificación. Es penúltimo con 4 puntos en el grupo I de la Segunda División B. Una pretemporada cargada de derrotas y muchos goles en contra ya fue mal presagio para el equipo de Manolo Tomé, técnico que en alguna entrevista concedida llegó a admitir que había “peores equipos que nosotros”. Para colmo, ahora salen a la luz pública las deudas que el club mantiene con Hacienda, la Seguridad Social, proveedores, la agencia de viajes, empleados y futbolistas, claro, que llevan desde el mes de julio sin cobrar. Una parte de la plantilla anterior denunció al club a la AFE por impagos; la otra se mantuvo callada, pero el silencio y la resginación tienen un límite.
De poco sirven las promesas del presidente, el empresario Quino Muñoz, sucesor infructuoso de Manolo Rois, quien no se cansa de anunciar soluciones ni de suplicar recursos económicos. Pero el fútbol ya no interesa en Ourense. El municipio no ayuda y no puede, porque debido a la deuda el club tiene embargadas o paralizadas las subvenciones. La Diputación pronostica lo peor y en breve y ningún inversor privado ha dado señales de atreverse a rescatar al club.
Esta situación dramática sucede a menudo, por desinterés, por falta de rentabilidad, por enemistades personales incluso, son varias las razones. Una pena, acaban con la pureza original del fútbol y con la pasión de los incondicionales que aún quedan. Hubo un tiempo de gloria menor para el Ourense, días en los que fue líder de Segunda y jugó una ronda de Copa del Rey frente al Barcelona, contra quien logró empatar en el Camp Nou en octavos de final. En aquellos días el campo de O Couto no era lo que hoy es, una tumba con 700 espectadores donde juega un equipo del que ahora nadie quiere acordarse.
Más información I La Voz de Galicia



Comentarios
Ahora el equipo de moda en Galicia es el C.D. Lugo, por mitad de la tabla en la misma liga que el Ourense y con una plantilla que cuenta con varios internacionales y primeras como es el caso de Roberto Valeiro (internacional con España en fútbol playa), Ángel Cuellar, Márcos Suárez, Pablo Rodríguez...
Esperemos que ambos equipos consoliden categoría y puedan llegar algo más arriba de lo que acostumbran en estos últimos años.
Bravo por este tipo de artículos que nos acercan más al fútbol modesto!!! Aún recuerdo ver partidos del CD Ourense en 2ª, con esos anuncios de "Huevos Coren" en O Couto.
Nunca entendí por qué las instituciones públicas tienen que meter dinero en el fútbol. Si un club está en la ruina, pues como cuando cierra una panadería, un taller o cualquier otra empresa. Saludos.
Nacho, 100% de acuerdo contigo, eso de financiar con impuestos empresas PRIVADAS no me va... sí estoy de acuerdo con una subvención, pequeña, que se publique de forma transparente y que a cambio informe públicamente cual va a ser el destino de cada euro que se da en la subvención, sino es un chiste, o una estafa
Yo soy de Ourense y puedo arrojar algunos datos más sobre el tema del Clube Deportivo Ourense.
La cosa empezó en los noventa, cuando subimos de 2ªB a 2ª. Una vez ahí, una empresa de contrataciones deportivas, subsidiaria de Antena 3, compró el club prometiendo el oro y el moro. Estos personajes trajeron a diferentes jugadores de calidades muy dispares (alguno, Mornar por ejemplo, llegó a jugar en 1ª división). Eran tiempos felices.
Cuando llegó el momento del descenso, nadie se quiso hacer cargo del estado del club, una deuda de más de 400 millones de pesetas. Así que Manolo Rois, como no, hizo lo que pudo para que año tras año la cosa fuera menguando. Harto de tantos embrollos este lo ha dejado, el club sigue con déudas, que no se han terminado desde entonces, y es un círculo vicioso del que no saldrá jamás. La semana que viene o a final de temporada da igual, el Clube Deportivo Ourense no tiene salvación posíble.
Así que ya sabeis, si teneis un equipo en 2ªB en vuestra ciudad, y va a subir a 2ª, rezad para que no llegue Antena 3 y os lo compre! Al final matará al equipo.
Emilio, conocía la historia. Gracias por enriquecer el post con tu información.