
Hace un par de días saltaba la noticia de que Ronald de Boer se retira del fútbol profesional, el jugador que estaba apurando sus últimos años en el Al Shamal de Qatar, cuelga las botas definitivamente con 37 años. De delantero o en la banda de derecha, su figura está inevitablemente ligada a la de su hermano Frank. Los dos gemelos de más calidad que ha regalado el fútbol contemporáneo. Con su marcha se apaga otra luz de una generación maravillosa, la del fugaz Ajax de los años noventa. Haremos un repaso de este equipo y de la situación actual de sus componentes.
Si me preguntan que equipo me ha impresionado más en los últimos quince años de fútbol, no dudo ni un solo momento. Ni el irregular Madrid de los galácticos, ni el mejor Barcelona de Rikjaard ni las sucesivas oleadas salidas de las islas. El equipo que mejor ha jugado al fútbol en el viejo continente desde hace mucho tiempo fue aquel Ajax del ahora denostado Van Gaal. Nunca olvidaré un partido contra el Madrid en el Bernabeu, donde mostraron en noventa minutos lo que significa la perfección en un campo de fútbol. El resultado final fue 0-2 pero pudo haber sido un escándalo. Veloces, precisos, con un sentido táctico y colectivo del juego cercano a una sinfonía, los chicos multirraciales de Amsterdan parecían destinados a marcar una época. La vorágine del capital futbolístico lo impidió desperdigándolos rápidamente por Europa.
Casi quince años después nos van dejando poco a poco, algunos aún aguantan en activo. De la final de Copa de Europa ganada al Milán en Viena Atenas, quedan un puñado de jugadores. Van der Sar, indiscutible aún en la portería del Manchester y entre los cinco mejores porteros del mundo. Davids, el pit bull que ponía mordiente y calidad a partes iguales en aquel centro del campo ha vuelto al Ajax para terminar su carrera devolviéndole al club algo de lo que este le dio. Clarence Seedorf juega cada vez mejor, criogenizado en este Milán de geriátrico que aún asusta a Europa. El díscolo Patrick Kluivert, héroe de aquella final de Copa de Europa continua tocando fondo en su carrera deportiva, ahora en las filas de un Lille donde ni siquiera es titular indiscutible. El finés Litmanen, la verdadera estrella de aquel equipo se ha embarcado con 38 años en la complicada aventura de salvar al Fullham.
Como vemos con más o menos suerte muchos continúan en pie, otros se han ido marchando en silencio. Rikjaard que ejerció padre de aquellos niños desde la cueva defensiva en aquella final pasa ahora horas más amargas en el banquillo del Barcelona. Un central imperial como Blind fue de los primeros en retirarse. ¿Se acuerdan de Reitziger y Bogarde?, objetos de bromas pesadas en Barcelona fueron durante aquellos años laterales imponentes, ambos también retirados ya. Marc Overmars la versión anterior de Robben el actual “holandés de cristal”, igualmente mortífero y frágil. Finidi otro jugadorazo que se hartó de recoger sombreros y hacer historia en el Betis. Por último los dos gemelos que aportaban la nota exótica de aquel equipo, Frank erigido en mariscal de la defensa y Ronald como excelente complemento en ataque.
Nos falta por último el ideólogo de aquella bella propuesta. Louis Van Gaal caricaturizado durante su paso por la liga española, nos regalaría la idea de fútbol más atractiva que se recuerda en mucho tiempo. En el modesto AZ Alkmaar (que por cierto juega primorosamente) estuvo a punto de dar la sorpresa en la liga holandesa el año pasado. En España desgraciadamente conocimos a todos aquellos jugadorazos en una versión menor, rescatados por la obsesión azulgrana de buscar en su árbol genealógico señas tulipanes que les conduzcan al éxito. ( Hasta ocho de ellos pasaron por Can Barça). Ninguno triunfó realmente y su recuerdo ha llegado desvirtuado hasta nuestros días.
Sin embargo durante un par de años asombraron al mundo convirtiéndose en una máquina bella y despiadada de jugar al fútbol. Dignos herederos del Ajax de los setenta. Cada vez que alguno de ellos se va como es el caso de Ronald, es inevitable sentir que se marcha con él un pedacito de buen fútbol, el que siempre ha representado el Ajax. Mientas, continuaremos esperando que vuelva a surgir de entre los canales de Amsterdan otra generación capaz de emocionarnos. Si conservan a Huntelaar habrán puesto al menos los cimientos.
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Comentarios
Reconforta leer de usted un artículo documentado y bien escrito, señor Vaquerizo. Gracias.
Aquella final se jugó en Viena no en Atenas.
Tienes razón palentino, gracias
Eso si que es una ovación al final del partido y no los dos paisanos que aplaudían a Ronaldinho aquel día… En este caso era todo el Bernabéu… Lo recuerdo perfectamente, era inevitable, qué superioridad!! Menudo baño, y menudo regalito de cumpleaños que me hicieron (por eso no se me ha olvidado!!)