
El sueño de todo corredor, y más en concreto, de todo escalador puro se hizo realidad el pasado julio. ¡Carlos Sastre había visto durante tanto tiempo como sus esfuerzos en montaña eran vanos! Una tropa de chuparruedas y rodadores que funcionan en montaña siempre le seguía, y más que nunca en este 2008.
Pues bien, el 23 de julio de 2008, ascensión a Alpe d’Huez, Sastre arremetió con cada demarraje contra todos los fantasmas del ciclismo en pos de la honra del escalador: el conservadurismo en carrera, las eternas promesa, el dopaje y hasta contra su propio equipo y director.
La leyenda dice que quien sale de amarillo de Alpe d’Huez jamás lo pierde. Y ese es el color por el que recordaremos de aquí en adelante, en París, a Carlos Sastre.
Con permiso de Pereiro y Contador, el Tour de Francia 2008 fue el más especial de los últimos años: Alejandro Valverde líder el primer día, Oscar Freire primer maillot verde la historia de nuestro ciclismo, y Carlos Sastre héroe y vencedor contra todo tipo de contrariedades.

Contra Cadel Evans, que desprovisto de equipo quería y parecía seguro de llevarse un Tour gris y fácil. Él creía que la montaña solo es para aguantarla, y la crono para rematar. Demasiada táctica para la carrera del espectáculo. Se le escapó, como en su día le ocurrió con el Giro de Italia frente a Savoldelli.

Contra Bjarne Riis, el CSC y los hermanos Schleck, que daban por sentado que los mejores años del escalador abulense ya habían pasado. No podían estar más equivocados. La victoria de Sastre tiene más mérito si tenemos en cuenta que hasta su propio equipo le atacaba. No eran suposiciones sensacionalistas.
Contra los tramposos. Carlos Sastre y este Tour nos demostraron, como Alberto Contador en el Giro, la estupidez, posiblemente crónica, de los Ricardo Riccò, Stefan Schumacher, Leonardo Piepoli, Manuel Beltrán o Bernard Kohl, por querer alcanzar lo que sus piernas jamás les darán.

Poco margen dejamos los españoles al resto, añadiendo el factor Mark Cavendish, una furia que se encargó de devorar hasta cuatro etapas al sprint, y se antoja el futuro de la especialidad. Los Sánchez, Luis León y Samuel, redondeaban sin Juan José Cobo, la actuación española del amarillo, que franceses saborearon muy de lejos con Feillu o Chavanel.

Como no me cansaré de repetir: ¡Bravo Carlos!
Fotos | Cycling News


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