
Faltó poco solo 5 metros para llevarse un partido que era nuestro. Rumanía llegó con un quince nuevo. No era el equipo del Mundial de Francia pero el bloque de jugadores lo formaban efectivos del Bucaresti que le mojaron la oreja al Parma y al Montauban y perdieron de 10 contra el Worcester de Rico Gear y Quinnell, por decir un par de estrellas, en Rumanía.
La preparación de los rumanos, a pesar de los problemas internos (marcha del manager incluida) es superior a la de nuestros jugadores, al menos la de la mayoría y eso se vio sobre todo el delantera, y en concreto en la mele donde nos empujaban hasta con uno menos.
Hasta aquí hemos llegado desde donde estamos, si queremos seguir avanzando en la selección, tendrán que llegar nuevas formas de entender este deporte en España y eso pasa pro el profesionalismo. Eso si, más de 12.000 espectadores pudieron disfrutar de un partido en el que no se perdió la cara a un rival muy fuerte al que remontaron el marcador inicial y le aguantaron hasta los últimos 20 minutos, donde el físico del XV del Roble nos fundió.
España realizó el que quizás ha sido su mejor partido en defensa en años con un Nava esplendido, que volvía a la selección tras su lesión y que impuso su tremendo físico a los jugadores rumanos (espectacular un placaje en carrera al nº8) secaron a los rápidos tres cuartos rumanos que solo lograron ensayar tras largas jugadas basadas en su mejor arma, el maul.
España se puso a jugar entonces en campo rival con un rugby dinámico que va a dar muchas alegrías en el futuro y mandados por Pablo Feijoo, que desde que se fue a Inglaterra ha ganado 7 kilos y toneladas de potencia, logró ensayar gracias a Rafa Camacho tras un empuje del pack español.
Aqui comenzó el festival hispano con jugadas a la mano y eléctricas carreras de David Mota, primero, y César Sempere, después, que obligaban a hacer golpes de castigo como únicas formas de parar el empuje patrio.
La segunda parte más de lo mismo, hasta que aguantaron las fuerzas. El maul volvió a ser el arma letal de los rumanos que aumentaron con dos marcas su marcador. Solo 6 puntos de ventaja, 11-17 y todo un mundo por delante.
Diez minutos que no se les olvidarán a los rumanos con los españoles haciéndose más grandes y metiéndoles a falta de 5 metros de su zona de marca. Varias touches a 5 metros, con la defensa amarilla mirando la hora y las 12.000 almas del Central de la Ciudad Universitaria empujando al Xv español.
Finalmente no pudo ser pero España dejó claro que ha vuelto al segundo escalón del rugby europeo por la puerta grande, se acabaron los años oscuros.
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