El arbitraje es definido en la Real Academia de la Lengua como “Persona que en algunas competiciones deportivas cuida de la aplicación del reglamento”. Esa es, más o menos, la idea que todos tenemos en la cabeza de los árbitros de cualquier competición.
Unos son más respetados, como los del rugby; otros bastante menos, como los del fútbol; y algunos nadan a dos aguas, como los del baloncesto o los del balonmano. Pero desde luego muy pocos llevan al extremo su función. Una cosa es cuidar de la aplicación del reglamento y otra es hacerlo pistola en mano.
Quizá por ser el protagonista que normalmente se lleva los golpes, el árbitro rumano del vídeo ha decidido poner fin al escaso caso que le hacían sus ‘arbitrados’. Qué mejor forma, habrá pensado semejante personaje, que hacerlo con un revolver.
Ni corto ni perezoso saltó al terreno de juego con el banderín en una mano y con la pistola en la otra. La pregunta es, ¿cómo pensaba sacar tarjetas? Probablemente nadie hizo una entrada en aquel partido. Por si las moscas.


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